BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Destruí los diccionarios
vi que no me servían
antes estaban las lágrimas
el santurrón que siempre amenazaba
con sus orquestas vestidas de azul
y sus sainetes de recias cúspides.
Destrocé las aspiraciones inútiles cobardías
los espacios espantosos de lúgubres guaridas,
los retoños de brazos concurrentes en la reunión
de extremidades bellas.
Vi al niño mear sobre las tapias de los cementerios
sobre los vertederos concupiscentes, donde el pie
se agotaba de pisar sombras, y la serpiente competía
con el sol. Vi el cráneo gangrenoso
de las batallas concurridas, los volúmenes
cortarse a ras de suelo, siluetas empaquetadas
por las manos hábiles de sepultureros.
Destruí los cómodos arbitrios, las avenidas
sostenidas por el crimen, los lupanares incisivos,
hasta hallar
el fondo grisáceo de la mujer en coma-.
vi que no me servían
antes estaban las lágrimas
el santurrón que siempre amenazaba
con sus orquestas vestidas de azul
y sus sainetes de recias cúspides.
Destrocé las aspiraciones inútiles cobardías
los espacios espantosos de lúgubres guaridas,
los retoños de brazos concurrentes en la reunión
de extremidades bellas.
Vi al niño mear sobre las tapias de los cementerios
sobre los vertederos concupiscentes, donde el pie
se agotaba de pisar sombras, y la serpiente competía
con el sol. Vi el cráneo gangrenoso
de las batallas concurridas, los volúmenes
cortarse a ras de suelo, siluetas empaquetadas
por las manos hábiles de sepultureros.
Destruí los cómodos arbitrios, las avenidas
sostenidas por el crimen, los lupanares incisivos,
hasta hallar
el fondo grisáceo de la mujer en coma-.