Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Deja soledad
que acaricie tus venas.
Abriré con cincel tus muñecas osadas
y derramare la sangre
sobre mi almohada.
Ven tu también tristeza
y acompáñame a calentar mis penas,
mira que el llanto a venido a visitarnos
y esto se a convertido en una fiesta.
Han traído para celebrar
un par de túnicas negras,
de postre el brebaje
de la ausencia.
¡Yo lo tomo!
acompañado del frió de la muerte
para terminar en la recamara
de la desolación inerte.
Cierren la puerta cuando partan,
no sea que el amor se devuelva
y encuentre esta escena
tan nefasta.