La Sexorcisto
Lluna V. L.
¡Loor a esta desidia arenosa y solitaria!
Tus ojos huecos aún pueden ver
el clítoris húmedo,
y la boca tartamuda puede
saborear el ácido de las entrepiernas.
¡Así que chilla!
¡Diosas de la muerte! ¡Sol sanguíneo infectado!
¡Guerra a las infieles!
¡Loor a todas las palabras malditas!
No hay cuerpo que valga sino el del pecado
y la destrucción es algo que se sella
con un beso acibarado y milenario,
¡prepara tus labios para recibirlo!
¡Falsas poetisas!
¡Versos espurios!
¿Quién escribirá esto?
¡Loor a estas cadenas partidas!
Mil y una gotas de sangre se derramarán
como rubíes sin valor
en el cruce de la ahorcada
y los juglares huesudos
se desmontarán a trozos.
¡Diosas de la muerte!
¿Hasta dónde se alargará vuestra agonía?
Habrá que olvidar, cariño.
Tus ojos huecos aún pueden ver
el clítoris húmedo,
y la boca tartamuda puede
saborear el ácido de las entrepiernas.
¡Así que chilla!
¡Diosas de la muerte! ¡Sol sanguíneo infectado!
¡Guerra a las infieles!
¡Loor a todas las palabras malditas!
No hay cuerpo que valga sino el del pecado
y la destrucción es algo que se sella
con un beso acibarado y milenario,
¡prepara tus labios para recibirlo!
¡Falsas poetisas!
¡Versos espurios!
¿Quién escribirá esto?
¡Loor a estas cadenas partidas!
Mil y una gotas de sangre se derramarán
como rubíes sin valor
en el cruce de la ahorcada
y los juglares huesudos
se desmontarán a trozos.
¡Diosas de la muerte!
¿Hasta dónde se alargará vuestra agonía?
Habrá que olvidar, cariño.