Ave Gar
Poeta recién llegado
A solas y sin ti, me siento ajeno, un extraño en el mundo, sin hogar ni dueño, como dos desconocidos en la estación, que en su mirada dicen todo sin hablar en voz.
La soledad me envuelve como la niebla, me ahoga y me consume como una hoguera, y como dos extraños que se cruzan en la calle, mi alma busca la tuya sin encontrarle.
En mi soledad siento el peso del vacío, una angustia que hiere, un dolor frío, y como dos desconocidos que se despiden sin más, mi alma clama por la tuya, sin saber dónde estás.
Y así, entre la multitud que pasa sin cesar, mi soledad se vuelve un mar, un abismo sin fondo, una eterna oscuridad, como la mirada de dos desconocidos en la ciudad.