A medio camino de una esquina cualquiera,
entre una sombra y otra sombra y otra,
en las grietas robustas, agudas, abisales,
que surcan las paredes y las frentes
desde el mismo cimiento,
fundamento, argumento, germen,
miserable abolengo
cubierto de cenizas,
donde la muerte generosa
encuentra un acertijo y se desborda...
Jean Valjean abre una puerta
cuando todas las puertas
han quedado cerradas y desnudas,
y la desgracia abunda
y en sus pasos se mezcla,
y se vuelve y lo abraza,
y en el aire se trepa
y cuelga de los muros,
y la fatalidad se forma a su medida.
Porque siempre hay algo
que se queda
prendido de una hebra,
sutil, del desatino,
yéndose para siempre.
entre una sombra y otra sombra y otra,
en las grietas robustas, agudas, abisales,
que surcan las paredes y las frentes
desde el mismo cimiento,
fundamento, argumento, germen,
miserable abolengo
cubierto de cenizas,
donde la muerte generosa
encuentra un acertijo y se desborda...
Jean Valjean abre una puerta
cuando todas las puertas
han quedado cerradas y desnudas,
y la desgracia abunda
y en sus pasos se mezcla,
y se vuelve y lo abraza,
y en el aire se trepa
y cuelga de los muros,
y la fatalidad se forma a su medida.
Porque siempre hay algo
que se queda
prendido de una hebra,
sutil, del desatino,
yéndose para siempre.
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