garnica
Poeta recién llegado
- ¿Y qué rayos importa
Si todo eso que quiso ser amor
Se vuelve como un blando cuchillo
Contra ti?
Qué impaciencia la tuya
Por serlo todo, aspirar la inmensa noche
Como una dulce epidemia
Que pudieras contagiar a una ventana
Con la luz prendida para ti.
Pero fuiste un caminante, un vago incurable,
Y allí donde tus pies tropezaron con el límite del mar
Tu corazón siguió avanzando solo
Como un grito, una pregunta, un puente
Hacia antiguos países
Que barre el viento del quizá.
¿Existías entonces?
¡Pero si nadie te miraba!
Te gustaba ser un fantasma
En la ciudad de las conversaciones;
Observabas a la gente, sus formas de reír y de besarse,
Tensando y aflojando
Marañas de hilos invisibles
Que gozosa o dolorosamente los unían
Y que, al enredar, los separaban.
¿Era eso vivir?
Despacio has aprendido,
Despacio como en el papel un líquido propicio
Logra una fotografía irremediable,
Despacio has aprendido
Que vivir es escoger un sitio
Dónde plantar el árbol del llanto,
Levantar tu casa, muros de tabiques
Amasados con sudor y desaliento,
Una casa con ventanas amplias como ojos
Donde brille a gusto la esperanza.
Vivir es inventar mientras habitas
Tu propia ciudad fantasma.
¿Y qué importa si todo
Lo que no quiso ser amor hace cosquillas
Como costras en la piel del alma?
El alma es como un gato oscuro
Que con su mirar guía la noche,
Ordena las estrellas, calla lo que ignora,
Y es tan libre que va sin avisar
A desordenar otra cocinas, a insospechados amores;
Pero si esperas con paciencia verás
Que vuelve,siempre vuelve.