lexmi
Poeta asiduo al portal
Fantasía Pascuense
Los cerros se vislumbran imponentes, coloridos del verde que indica la vida en ellos en su cúspide pequeñas nubes que rodean cada uno de sus picos como jugando a la ronda en cada uno
Se encuentran a medio camino un grupo de seis personas, una familia, dos pequeños que no sobrepasan los 7 años, una mujer mayor, tal vez 53 años, otra joven que su mirada no refleja más de 30, ni menos de 28 dos personas más acompañan la travesía que sin restar importancia a su edad ni género solo son parte del grupo
Sus vestiduras, tradicionales, las mujeres con flores adornando sus cabellos y plasmadas en las telas que las cubren los pequeños con sus poleras, tal vez camisas teñidas con diversos colores, asimilando tormentas en el océano, peleas libradas por los ancestros
El cielo torna en azules diversos se divisa a lo lejos nubes de tormenta aquellas que dejan caer su contextura sobre otras tierras como si se despeinarán, si perdieran las cintas que recogen sus cabellos
- Va a llover - comenta la mujer mayor
En ese instante, como si con su voz hubiese llamado a aquel rebaño de nubes blancas y otras oscuras, se precipita sobre sus cabezas la lluvia que de frágil a furiosa, no tardó más de un minuto
La travesía aún no alcanzaba la cúspide apresuraron el paso, para no ser alcanzados por la tormenta algo ocurrió aquello que comenzó como una lluvia, de aquellas acostumbradas tornó con tal furor que la imaginación puede ahondar en los pasajes bíblicos, aquellos que hablan del diluvio
- Por fin calmó se oyeron las palabras de la joven mujer
Observaron a su alrededor, gran temor y dolor afectó sus corazones las aguas habían alcanzado sus pies miraron al horizonte y el mar había cubierto gran extensión de tierras y del mismo cerro en el cual se aventuraron
No se avistaba nada más que agua la desesperación no tardaría en ser evidente en cada integrante del grupo
- ¡Gigantes! comienzan a gritar los niños apuntando hacia el mar
Todas las miradas quedaron fijas hacia aquel lugar allá a lo lejos se divisan a grandes seres caminando por la aguas, las que no alcanzan a la altura de la cintura cargan en sus cabezas grandes cestos, llenos de comida y mucha vegetación sus manos extendidas como sosteniendo algo, pero nada se ve desde ese punto al llegar a la que después de la tormenta, pasaría a ser la orilla de las tierras, bajan sus manos y dejan en ella, a cientos de personas
- Gente pequeña - se escucha provenir de uno de aquellos seres
Se mantiene un diálogo entre ellos luego giran sobre sí y comienzan la retirada a través de las aguas
- Hemos sobrepasado los límites comenta la mujer mayor
La conversación sostenida entre estos gigantes aclaró las dudas sobre tan inusual tormenta
Desde miles de años atrás, se dejó un lugar para que la gente pequeña viviera en paz y tuviese todo lo necesario para habitar pero la insensatez y búsqueda de lo desconocido llevó a muchos a descubrir nuevas tierras y se adentraron en territorio prohibido por ello la tormenta, que vino a limitar más aún el lugar cedido para que la gente pequeña viviese
Para evitar que ocurriese de nuevo tal evento, un sabio anciano hizo que su gente construyera en piedra la imagen de estos gigantes en señal de agradecimiento, para recordar su existencia y lo ocurrido en aquel día
Todos trabajaron arduamente, pero la tarea parecía imposible, porque las dimensiones eran enormes y demandaba mucho esfuerzo habló el anciano y en su sabiduría, estimó en solo esculpir sus rostros
Así fue como fueron hechos muchos de éstos, a imagen de aquellos gigantes que les salvaron la vida y dejaron que habitaran sus tierras una vez terminados, fueron ubicados a orillas mirando hacia el mar lo que a sus habitantes les recuerda su existencia y delimita sus tierras
07-12-05 tuve un sueño
12-12-05 lo plasmé en un cuento
Los cerros se vislumbran imponentes, coloridos del verde que indica la vida en ellos en su cúspide pequeñas nubes que rodean cada uno de sus picos como jugando a la ronda en cada uno
Se encuentran a medio camino un grupo de seis personas, una familia, dos pequeños que no sobrepasan los 7 años, una mujer mayor, tal vez 53 años, otra joven que su mirada no refleja más de 30, ni menos de 28 dos personas más acompañan la travesía que sin restar importancia a su edad ni género solo son parte del grupo
Sus vestiduras, tradicionales, las mujeres con flores adornando sus cabellos y plasmadas en las telas que las cubren los pequeños con sus poleras, tal vez camisas teñidas con diversos colores, asimilando tormentas en el océano, peleas libradas por los ancestros
El cielo torna en azules diversos se divisa a lo lejos nubes de tormenta aquellas que dejan caer su contextura sobre otras tierras como si se despeinarán, si perdieran las cintas que recogen sus cabellos
- Va a llover - comenta la mujer mayor
En ese instante, como si con su voz hubiese llamado a aquel rebaño de nubes blancas y otras oscuras, se precipita sobre sus cabezas la lluvia que de frágil a furiosa, no tardó más de un minuto
La travesía aún no alcanzaba la cúspide apresuraron el paso, para no ser alcanzados por la tormenta algo ocurrió aquello que comenzó como una lluvia, de aquellas acostumbradas tornó con tal furor que la imaginación puede ahondar en los pasajes bíblicos, aquellos que hablan del diluvio
- Por fin calmó se oyeron las palabras de la joven mujer
Observaron a su alrededor, gran temor y dolor afectó sus corazones las aguas habían alcanzado sus pies miraron al horizonte y el mar había cubierto gran extensión de tierras y del mismo cerro en el cual se aventuraron
No se avistaba nada más que agua la desesperación no tardaría en ser evidente en cada integrante del grupo
- ¡Gigantes! comienzan a gritar los niños apuntando hacia el mar
Todas las miradas quedaron fijas hacia aquel lugar allá a lo lejos se divisan a grandes seres caminando por la aguas, las que no alcanzan a la altura de la cintura cargan en sus cabezas grandes cestos, llenos de comida y mucha vegetación sus manos extendidas como sosteniendo algo, pero nada se ve desde ese punto al llegar a la que después de la tormenta, pasaría a ser la orilla de las tierras, bajan sus manos y dejan en ella, a cientos de personas
- Gente pequeña - se escucha provenir de uno de aquellos seres
Se mantiene un diálogo entre ellos luego giran sobre sí y comienzan la retirada a través de las aguas
- Hemos sobrepasado los límites comenta la mujer mayor
La conversación sostenida entre estos gigantes aclaró las dudas sobre tan inusual tormenta
Desde miles de años atrás, se dejó un lugar para que la gente pequeña viviera en paz y tuviese todo lo necesario para habitar pero la insensatez y búsqueda de lo desconocido llevó a muchos a descubrir nuevas tierras y se adentraron en territorio prohibido por ello la tormenta, que vino a limitar más aún el lugar cedido para que la gente pequeña viviese
Para evitar que ocurriese de nuevo tal evento, un sabio anciano hizo que su gente construyera en piedra la imagen de estos gigantes en señal de agradecimiento, para recordar su existencia y lo ocurrido en aquel día
Todos trabajaron arduamente, pero la tarea parecía imposible, porque las dimensiones eran enormes y demandaba mucho esfuerzo habló el anciano y en su sabiduría, estimó en solo esculpir sus rostros
Así fue como fueron hechos muchos de éstos, a imagen de aquellos gigantes que les salvaron la vida y dejaron que habitaran sus tierras una vez terminados, fueron ubicados a orillas mirando hacia el mar lo que a sus habitantes les recuerda su existencia y delimita sus tierras
07-12-05 tuve un sueño
12-12-05 lo plasmé en un cuento
