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Fama que aprendió de un cronopio

Nicolai

Moderador de foro Espiritual, filosóficos...
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Yo leí un libro una vez, Historia de Cronopios y de Famas, que por cierto, practicamente fue inentendible.
Fue ahi cuando recurrí a un amigo, ya que para mi la noción de Cronopio y de Fama es muy diferente a la que yo había leído.
Cortázar habla de la rutina en su obra: la cárcel y peor condena que el alma humana puede sufrir en su vida terrena (se sigue la línea platónica).
Asimismo, define dos tipos de ser: La Fama y El Cronopio.
Ahí se inició mi lucha personal por lograr entender que carajo era un Cronopio y que carajo era una Fama, en términos de clasificación de personas.
Ahí recurrí a mi amigo, como ya había anticipado.
Mi amigo no un erudito, más vale yo lo consideraría un troglodita. Nunca en su vida había leído un libro que no tuviera dibujos y cuya exensión sea mayor a dos páginas (de las cuales una tenía un dibujo).
Pero este fue mi planteo: la respuesta a las cosas más complicadas está en los seres más simples. Por eso la Filosofía nunca va a encontrar una respuesta concisa a su problema de ser: la tierra nunca va a permitir que exista alguien tan simple para que nos deje descubrir que es ser.
Por eso mismo, además de su brutalidad, me planteé buscar la ayuda en mi amigo: la tierra permite conocer las maneras de ser, deja que exista gente suficientemente simple.
Entonces procedí a obligar que mi amigo lea el libro Historias..., ya que como está compuesto de cuentos cortos, no iba a implicar complicaciones. O al menos eso yo pensaba.
Pero para asegurarme de que lo lea, hice que lo hiciera en mi presencia, por las dudas de que me fallara, o de que no entendiera una palabra.
Me tomó un año que lo llegar a completar su lectura. Y extrañamente logré con mi cometido. Pero de una manera muy peculiar. Me dijo mi amigo cuando terminó de leer el último cuento:

-Un cronopio, una fama y una esperanza querían leer un libro. El cronopio lo leyó, y cuando finalizó lo tiró y continuó con su vida. La fama se preocupó y busco la quinta pata al gato para entender en su total extensión el libro. La esperanza, como era esperable, se acomplejó y unió su problema a su larga lista de problemas existenciales que no lo dejan vivir plenamente.

Ahí me di cuenta. Yo era una fama.
 
Pues realmente muy interesante es un placerl leerte en esta noche tranquila...

Besitos de fresa,
 
gracias lupe... perdón por tardar tanto en responder, pero realmente me había olvidado que había publicado este texto medio extraño aquí.... :oops:
saludos desde estas tardes nivales...
Juan Cruz
 
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