Évano
Libre, sin dioses.
Somos la sobremesa que hemos sido,
hojas que vienen de los aires de ayer,
borrachos caminando en desiertos
de la noche enemiga al saber.
Somos manos que titilan por los machos
y escuchan los aromas de un café
que absorbe la mentira a su manera;
como un chupito de licor de brujas
que infunde presagio a un corazón
que suspira en los ecos de la historia:
la falacia más grande de todo orador.
hojas que vienen de los aires de ayer,
borrachos caminando en desiertos
de la noche enemiga al saber.
Somos manos que titilan por los machos
y escuchan los aromas de un café
que absorbe la mentira a su manera;
como un chupito de licor de brujas
que infunde presagio a un corazón
que suspira en los ecos de la historia:
la falacia más grande de todo orador.
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