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Fábula V: Los locos académicos y el erudito cuerdo.

Abraham Ferreira Khalil

Poeta recién llegado
En una escuela bárbara y patética
hace tiempo se habló lengua sintética ;
mas todos sus insignes académicos,
sátrapas y epistémicos
parecían hablar el babilónico
más que su argot horrible y macarrónico.

Y como de este mal pseudocientífico
ser cúspide era un hábito honorífico,
discípulos e ilustres catedráticos
se mostraron extáticos
ante esta conmoción loca, enigmática,
que pronto trascendió al área mediática.

Así, acudieron miles con estrépito
para ver a aquel súcubo decrépito
y oráculo de insignes académicos
infectos por mil males epidémicos.
Entre ellos vino un erudito errático
a contemplar el vórtice idiomático,
y viendo tal barullo y despropósito
comenzó a interrogar con un propósito:

“¿Qué turba de mandriles catatónicos
se ha vestido con hábitos platónicos
para ocultar sus bártulos ilícitos
bajo cálculos fácticos y explícitos
que pregonan cual nuevo catecúmeno,
desde el cuerdo erudito al energúmeno?
¿No será su lenguaje apocalíptico
retórico artificio de lo críptico
y variedad diatópica
que usa la ciencia en magnitud utópica?”

Luego que habló con ímpetu mayúsculo
el erudito huyó de aquel grupúsuclo.

*Si aspiras a ser claro,

jamás tengas en mente algún reparo
y exprésate en tu lengua más sencilla,
que aun sin adorno es siempre maravilla.



© Abraham Ferreira Khalil
 
Última edición:
En una escuela bárbara y patética
hace tiempo se habló lengua sintética ;
mas todos sus insignes académicos,
sátrapas y epistémicos
parecían hablar el babilónico
más que su argot horrible y macarrónico.

Y como de este mal pseudocientífico
ser cúspide era un hábito honorífico,
discípulos e ilustres catedráticos
se mostraron extáticos
ante esta conmoción loca, enigmática,
que pronto trascendió al área mediática.

Así, acudieron miles con estrépito
para ver a aquel súcubo decrépito
y oráculo de insignes académicos
infectos por mil males epidémicos.
Entre ellos vino un erudito errático
a contemplar el vórtice idiomático,
y viendo tal barullo y despropósito
comenzó a interrogar con un propósito:

“¿Qué turba de mandriles catatónicos
se ha vestido con hábitos platónicos
para ocultar sus bártulos ilícitos
bajo cálculos fácticos y explícitos
que pregonan cual nuevo catecúmeno,
desde el cuerdo erudito al energúmeno?
¿No será su lenguaje apocalíptico
retórico artificio de lo críptico
y variedad diatópica
que usa la ciencia en magnitud utópica?”

Luego que habló con ímpetu mayúsculo
el erudito huyó de aquel grupúsuclo.

*Si aspiras a ser claro,
jamás tengas en mente algún reparo
y exprésate en tu lengua más sencilla,
que aun sin adorno es siempre maravilla.




© Abraham Ferreira Khalil
Buen final nos presentas, grata lectura Abraham Ferreria Khali
 
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