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Fábula de la Sombra

Isidora_Luna

Poeta recién llegado
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Fábula de la Sombra

Nació de un suspiro al cerrar la ventana,
un resto de llanto, favila temprana.
Nadie la buscó, nadie la sabía,
febril soplo errante que se deshacía.

Creció por las calles como niebla perdida,
siguiendo otras sombras, siempre a la deriva.
Miróse en charcos, deseando ser río,
mas todo reflejo le volvía vacío.

Quiso abrir su huella sobre umbrales negros,
pero sus pisadas no dejaban ecos.
Los relojes viejos ya no medían nada,
era su propio aliento quien la silenciaba.

Entonces la vimos, perdida, gritando,
clamores vacíos al mundo lanzando.
Quiso ser camino, quiso ser presencia,
pero era humo frágil, apenas esencia.

Cada paso dado borraba el anterior,
se hundía en la nada con lento fervor.
Constante vagaba, de noche, herida,
temiendo apagarse sin nunca ser vida.

Le tomé de la mano, invocando la calma:
—Solo siente —le dije—, no pronuncies nada.
La sombra furiosa miró sin creer:
—Si no digo palabras, ¿Cómo podré ser?

Toqué su herida, puse un dedo en su centro,
—Habita el dolor... allí germina lo cierto.
 
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Fábula de la Sombra

Nació de un suspiro al cerrar la ventana,
un resto de llanto, favila temprana.
Nadie la buscó, nadie la sabía,
febril soplo errante que se deshacía.

Creció por las calles como niebla perdida,
siguiendo otras sombras, siempre a la deriva.
Miróse en charcos, deseando ser río,
mas todo reflejo le volvía vacío.

Quiso abrir su huella sobre umbrales negros,
pero sus pisadas no dejaban ecos.
Los relojes viejos ya no medían nada,
era su propio aliento quien la silenciaba.

Entonces la vimos, perdida, gritando,
clamores vacíos al mundo lanzando.
Quiso ser camino, quiso ser presencia,
pero era humo frágil, apenas esencia.

Cada paso dado borraba el anterior,
se hundía en la nada con lento fervor.
Constante vagaba, de noche, herida,
temiendo apagarse sin nunca ser vida.

Le tomé de la mano, invocando la calma:
—Solo siente —le dije—, no pronuncies nada.
La sombra furiosa miró sin creer:
—Si no digo palabras, ¿Cómo podré ser?

Toqué su herida, puse un dedo en su centro,
—Habita el dolor... allí germina lo cierto.
Me gustaron estas líneas.
A veces sólo basta con aceptar el dolor, y luego despojarnos.

Saludos
 
Esta estrofa me da mucho qué pensar... bello. Abrazos.
Me alegra que te haya gustado, esa linea es una reflexión sobre lo sencillo. :), gracias por leer María.

Me gustaron estas líneas.
A veces sólo basta con aceptar el dolor, y luego despojarnos.

Saludos
de aceptar las cosas, y hablar desde ese momento.
:) Gracias Alde por la lectura.
 
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