solangel
Poeta fiel al portal
¡Cuánto amor se puede sentir por una piedra!
¡Cuánta dicha de ser mi mano tu sostén!
Si de besos múltiples infinitos
la piedra en mi mano hizo caminos
de eternos pensamiento en tu cabeza.
No hay sorpresa,
el néctar rojo que se seca
se ha quedado con la petulante imagen
de un cuerpo frío
que antes
vio la horrible queja.
Piedra,
te amo,
demostraste amor con tu fuerza,
acribillando en tus dulces caricias
el crujiente y vil convenio
de extirpar
desde su cuello,
mis ideas que andan ciegas.
¡Cuánta dicha de ser mi mano tu sostén!
Si de besos múltiples infinitos
la piedra en mi mano hizo caminos
de eternos pensamiento en tu cabeza.
No hay sorpresa,
el néctar rojo que se seca
se ha quedado con la petulante imagen
de un cuerpo frío
que antes
vio la horrible queja.
Piedra,
te amo,
demostraste amor con tu fuerza,
acribillando en tus dulces caricias
el crujiente y vil convenio
de extirpar
desde su cuello,
mis ideas que andan ciegas.