Mis dos lunas
posan en tu cara de cielo,
se funden en grietas invisibles,
mientras el tiempo se disuelve en suspiros.
Martillan mi piel,
sudor líquido derramado,
cuerpos sin peso se enredan
en un laberinto sin tiempo ni espacio,
donde los cuerpos olvidan el deseo.
Antes que el sol devore la noche,
te como en media luna,
besos que son fuego sin sombra,
sin principio, sin fin, sin memoria,
se vuelven promesas que gritan sin voz.
Mis sueños se disuelven
como musas mudas en la bruma,
mapas tatuados en el aire,
y el perfume que grita tu nombre
en el eco de mi piel cansada.
Cabalgamos una canción sin ritmo,
silencio que retumba,
manos que se vuelven olas violentas,
y yo naufrago sin remedio
en la profundidad de tu mirada.
Lucifer en llamas,
enciendes un infierno sin tregua,
cura que me inyectas,
veneno dulce y carnal,
me quemo y me hundo en tu abrazo.
No busco amor,
pero el mundo cambia de colores,
se deshace y se reinventa
cada vez que apareces,
cual tormenta que arrasa mis sentidos.
De mí brotan ríos de fuego,
corrientes eléctricas que me atraviesan,
en lunas que caen,
en rostros sin norte ni sur,
en un viaje sin mapa ni retorno.
Y pienso,
¿es un sueño que arde sin descanso?
¿O un espejismo roto que me rescata?
¿Es esta locura nuestro único refugio,
o la luz que me enseña a vivir?
-Dior
posan en tu cara de cielo,
se funden en grietas invisibles,
mientras el tiempo se disuelve en suspiros.
Martillan mi piel,
sudor líquido derramado,
cuerpos sin peso se enredan
en un laberinto sin tiempo ni espacio,
donde los cuerpos olvidan el deseo.
Antes que el sol devore la noche,
te como en media luna,
besos que son fuego sin sombra,
sin principio, sin fin, sin memoria,
se vuelven promesas que gritan sin voz.
Mis sueños se disuelven
como musas mudas en la bruma,
mapas tatuados en el aire,
y el perfume que grita tu nombre
en el eco de mi piel cansada.
Cabalgamos una canción sin ritmo,
silencio que retumba,
manos que se vuelven olas violentas,
y yo naufrago sin remedio
en la profundidad de tu mirada.
Lucifer en llamas,
enciendes un infierno sin tregua,
cura que me inyectas,
veneno dulce y carnal,
me quemo y me hundo en tu abrazo.
No busco amor,
pero el mundo cambia de colores,
se deshace y se reinventa
cada vez que apareces,
cual tormenta que arrasa mis sentidos.
De mí brotan ríos de fuego,
corrientes eléctricas que me atraviesan,
en lunas que caen,
en rostros sin norte ni sur,
en un viaje sin mapa ni retorno.
Y pienso,
¿es un sueño que arde sin descanso?
¿O un espejismo roto que me rescata?
¿Es esta locura nuestro único refugio,
o la luz que me enseña a vivir?
-Dior