Me distraigo viendo la luz que me delata
Y mi presente formo parte de mi pasado.
Al pestañear, al pensar, al respirar,
Al abrir los ojos y volver a ver.
Pero las palabras se quedaron tiesas.
Poco más que las avenidas, la ciudad y el pueblo,
Pienso que debí aprovecharlo mejor.
Y esto también me distrae.
Me frustra, me incomoda demasiado.
Los segundos me miran y se van.
Son mudas, sombras del silencio.
Yo no les miro,
Ni pienso en ellos cuando me distrae la gracia del olvido.
¿En qué parte de mi mente se encuentran mis sueños y mis deseos?
Pues no se quejan cuando los destrono
Por dulces y un poco de Ellos.
Que se acaban sin darme cuenta.
Pero de algo me doy cuenta.
Que la noche esta sobre mí.
Que miro sin ganas de mirar.
Que lo que hago de nada sirve.
Que la decepción es mi estrellato.
Que se me terminaron los dulces un poco más lento que este día.
Y que mi conciencia se marchó con aquellos segundos,
Cuales yo había dado al olvido.
Ya que nunca más volverán a la edad que me ve morir.
Y mi presente formo parte de mi pasado.
Al pestañear, al pensar, al respirar,
Al abrir los ojos y volver a ver.
Pero las palabras se quedaron tiesas.
Poco más que las avenidas, la ciudad y el pueblo,
Pienso que debí aprovecharlo mejor.
Y esto también me distrae.
Me frustra, me incomoda demasiado.
Los segundos me miran y se van.
Son mudas, sombras del silencio.
Yo no les miro,
Ni pienso en ellos cuando me distrae la gracia del olvido.
¿En qué parte de mi mente se encuentran mis sueños y mis deseos?
Pues no se quejan cuando los destrono
Por dulces y un poco de Ellos.
Que se acaban sin darme cuenta.
Pero de algo me doy cuenta.
Que la noche esta sobre mí.
Que miro sin ganas de mirar.
Que lo que hago de nada sirve.
Que la decepción es mi estrellato.
Que se me terminaron los dulces un poco más lento que este día.
Y que mi conciencia se marchó con aquellos segundos,
Cuales yo había dado al olvido.
Ya que nunca más volverán a la edad que me ve morir.