Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todavía hay un temblor cuando te miro
y te indago, mirando tu retrato,
todavía hay resplandores de zafiro,
y ante tanto donaire, me delato;
y me pierdo en tus modos de guajiro,
pretendo aparentar, guardo recato,
sin embargo, te revela un suspiro
que no te quiero, para solo un rato.
lo efímero resulta prescindible,
absurdo, innecesario y por eso
es que aún conservo disponible:
mi exclusiva devoción de dama,
mi corazón por tu amor, incluso preso,
y un espacio al lado de mi cama.