BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todavía queda una mano
en el rincón aparecido: luminosa
y efectiva, que crea sustancias
íntimas, senectud de flores.
Teclean las cuerdas vocales
con exactitud de rama, de alud
venidero, y en los encierros,
los claustros toman vida con su
cenicero apagado. Semillas del despertar...
yo juro haber estado allí, en las avenidas
amplias de tu suicidio, cuando las normas
eran contravenidas, y el sujeto dignificaba
las arterias de las catedrales.
Las flores eran un reclamo para las orquídeas
futuras; mi cuerpo y un sombrero, naciendo
de una sonrisa aplazada.
Todavía resta esa mano arbotante, milagrosa.
A mí mismo me extraña-.
©
en el rincón aparecido: luminosa
y efectiva, que crea sustancias
íntimas, senectud de flores.
Teclean las cuerdas vocales
con exactitud de rama, de alud
venidero, y en los encierros,
los claustros toman vida con su
cenicero apagado. Semillas del despertar...
yo juro haber estado allí, en las avenidas
amplias de tu suicidio, cuando las normas
eran contravenidas, y el sujeto dignificaba
las arterias de las catedrales.
Las flores eran un reclamo para las orquídeas
futuras; mi cuerpo y un sombrero, naciendo
de una sonrisa aplazada.
Todavía resta esa mano arbotante, milagrosa.
A mí mismo me extraña-.
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