EUMEO o EL REGRESO DE ULISES
El reloj de la torre
o gaviota de alas negras
envainadas en la fugaz cordura de las horas
mantiene ese insistente aleteo irregular
esa voraz carrera de la aguja horaria
para alcanzar al incierto
acero secundario.
Desde su óculo de cíclope solitario
vigila angustiado el regreso de las reses
-y yo con ellas-
el tiempo es su única y perenne lágrima
que riega de luz en las tardes estivales
la plaza y sus silencios
hasta que llegan las muertes vespertinas.
Volvemos de los campos irredentos
los que esperan en su pétreo reposar
el paso de los sonoros ferrocarriles
e impotentes contemplan
-lejanamente-
el llanto hereditario del reloj iconoclasta
que habrá de transformarse fatalmente
en gaviota de alas desencajadas.
Entonces se habrá cumplido el tiempo
los campos se cuajarán de amapolas
sangre de las reses que regresan
-y yo con ellas-
para atizar con sus grasas hediondas
los holocaustos múltiples del verano.
Es la Hora. Que la lira llore mi cántico.
Ilust.: "Gare de Montparnasse". Giorgio de Chirico.
El reloj de la torre
o gaviota de alas negras
envainadas en la fugaz cordura de las horas
mantiene ese insistente aleteo irregular
esa voraz carrera de la aguja horaria
para alcanzar al incierto
acero secundario.
Desde su óculo de cíclope solitario
vigila angustiado el regreso de las reses
-y yo con ellas-
el tiempo es su única y perenne lágrima
que riega de luz en las tardes estivales
la plaza y sus silencios
hasta que llegan las muertes vespertinas.
Volvemos de los campos irredentos
los que esperan en su pétreo reposar
el paso de los sonoros ferrocarriles
e impotentes contemplan
-lejanamente-
el llanto hereditario del reloj iconoclasta
que habrá de transformarse fatalmente
en gaviota de alas desencajadas.
Entonces se habrá cumplido el tiempo
los campos se cuajarán de amapolas
sangre de las reses que regresan
-y yo con ellas-
para atizar con sus grasas hediondas
los holocaustos múltiples del verano.
Es la Hora. Que la lira llore mi cántico.
Ilust.: "Gare de Montparnasse". Giorgio de Chirico.