RaulGarfias
Poeta recién llegado
Eternos
Me miras
con temple paciente,
pues el tiempo no es tu enemigo.
Te miro
con temor a que llegues
y toques mi puerta,
cuando sé con certeza que aunque la cierre
la abrirás cuando quieras.
Porque temo a lo eterno,
y me aferro a lo finito
que digo temer.
Quiero vivir
por siempre,
pero temo
a una vida sin fin.
Estás tan presente y en silencio
que te olvido en momentos,
mas jamás me acostumbraré a ti.
Si no es el tiempo tu enemigo,
¿Quién podrá serlo?
Yo nunca podré.
Y tal vez no quiero.
Eres la certeza del Universo,
una verdad absoluta
donde nada es seguro.
Pero así como llegas, te irás.
Y cuando lo hagas no podrás volver,
tu adiós será el más genuino,
pues no podrás decirlo
otra vez.
Porque no está muerto
lo que descansa por siempre.
Aunque seas capaz de alcanzarme,
no podrás ir más lejos que yo.
No te doy la espalda,
pero la verás
cuando te cubra mi sombra.
Entenderás por qué lloro,
pero nunca podrás hacerlo.
Quizás temes más que yo a ti,
porque aunque llegues hasta aquí,
no importa cuándo,
verás que tu enemigo te habrá derrotado.
Y no seré yo,
serás tú.
Porque tu eternidad no existe,
y la mía no podrás vencer.
No importa cuándo,
verás que te alcanzarás,
y de ti no podrás huir.
Sabrás ante mí,
que sólo la muerte
habrá de morir.
Me miras
con temple paciente,
pues el tiempo no es tu enemigo.
Te miro
con temor a que llegues
y toques mi puerta,
cuando sé con certeza que aunque la cierre
la abrirás cuando quieras.
Porque temo a lo eterno,
y me aferro a lo finito
que digo temer.
Quiero vivir
por siempre,
pero temo
a una vida sin fin.
Estás tan presente y en silencio
que te olvido en momentos,
mas jamás me acostumbraré a ti.
Si no es el tiempo tu enemigo,
¿Quién podrá serlo?
Yo nunca podré.
Y tal vez no quiero.
Eres la certeza del Universo,
una verdad absoluta
donde nada es seguro.
Pero así como llegas, te irás.
Y cuando lo hagas no podrás volver,
tu adiós será el más genuino,
pues no podrás decirlo
otra vez.
Porque no está muerto
lo que descansa por siempre.
Aunque seas capaz de alcanzarme,
no podrás ir más lejos que yo.
No te doy la espalda,
pero la verás
cuando te cubra mi sombra.
Entenderás por qué lloro,
pero nunca podrás hacerlo.
Quizás temes más que yo a ti,
porque aunque llegues hasta aquí,
no importa cuándo,
verás que tu enemigo te habrá derrotado.
Y no seré yo,
serás tú.
Porque tu eternidad no existe,
y la mía no podrás vencer.
No importa cuándo,
verás que te alcanzarás,
y de ti no podrás huir.
Sabrás ante mí,
que sólo la muerte
habrá de morir.
Raúl Garfias L.