ETERNO MEDITERRÁNEO
Ebrio de olvidos
buscador impenitente
acaricio la roca que refulge
después de ser besada por la ola.
Es extraño el dúplice sol
de mediodía
el requiebro de la esponja
que acaricia tus espaldas
El ejercito de arenas derrotadas
oculta los tesoros de las conchas
celosías de algas verdinegras
dibujan logogrifos en tu piel.
Arcanos sustitutos de plegarias
Mixturas jabonosas que impiden el abrazo
Las puertas del abismo sonríen a tu llegada
mientras cohortes de saltamontes
alimentan a las águilas.
Los ojos ciegos de los dioses del abismo
adivinan con presteza
el cuerpo que les ofreces
caracolas hambrientas de espiral
guarnecen tus guirnaldas
como cúspides.
Redoblado de la ola el ímpetu
acaba siendo caricia
la flor de la primera sangre
es ofrecida
al guerrero victorioso
Apenas cambian las olas
apenas se desmoronan las rocas
apenas los amantes sustituyen
los láudanos por caricias.
Emergida del deseo
carne victoriosa
omnímoda en la luz clara
siempre serás, diosa,
Mediterráneo.
Ebrio de olvidos
buscador impenitente
acaricio la roca que refulge
después de ser besada por la ola.
Es extraño el dúplice sol
de mediodía
el requiebro de la esponja
que acaricia tus espaldas
El ejercito de arenas derrotadas
oculta los tesoros de las conchas
celosías de algas verdinegras
dibujan logogrifos en tu piel.
Arcanos sustitutos de plegarias
Mixturas jabonosas que impiden el abrazo
Las puertas del abismo sonríen a tu llegada
mientras cohortes de saltamontes
alimentan a las águilas.
Los ojos ciegos de los dioses del abismo
adivinan con presteza
el cuerpo que les ofreces
caracolas hambrientas de espiral
guarnecen tus guirnaldas
como cúspides.
Redoblado de la ola el ímpetu
acaba siendo caricia
la flor de la primera sangre
es ofrecida
al guerrero victorioso
Apenas cambian las olas
apenas se desmoronan las rocas
apenas los amantes sustituyen
los láudanos por caricias.
Emergida del deseo
carne victoriosa
omnímoda en la luz clara
siempre serás, diosa,
Mediterráneo.