La pena habla en el nombre
de un colibrí que pasó por el jardín
del cuál obtuve néctar en un balde
de aguaceros, que me dejaron las noches
cuando el alma brilló de fulgores
y luego, palideció de silencios
por unos ojos verdes de azahar
de un colibrí que pasó por el jardín
del cuál obtuve néctar en un balde
de aguaceros, que me dejaron las noches
cuando el alma brilló de fulgores
y luego, palideció de silencios
por unos ojos verdes de azahar
Reluce con la lluvia gentil
que gotea por la cara de una niña
que juega al balancín
mientras su madre espera que llegue
quién nunca llegará porque
se lo quitaron de los brazos a la abuela...
que gotea por la cara de una niña
que juega al balancín
mientras su madre espera que llegue
quién nunca llegará porque
se lo quitaron de los brazos a la abuela...
Se aquieta, se agita, se batea
y canta en dos caracolas que el mar
expulsó de su salina matriz,
porque no las deseo más
en su tibieza-caribe.
y canta en dos caracolas que el mar
expulsó de su salina matriz,
porque no las deseo más
en su tibieza-caribe.
... La que en este minuto, en flores vivas
que no descanzan de lágrimas, en las mejillas
de un mendigo, que creyó
encontrar a su hija en el rostro
de una transeunte
que pasaba en una esquina... eterna de tí.
que no descanzan de lágrimas, en las mejillas
de un mendigo, que creyó
encontrar a su hija en el rostro
de una transeunte
que pasaba en una esquina... eterna de tí.
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