Kein Williams
Poeta fiel al portal
Ó fermosa señora, luz del cielo,
vuestra beldad mi coraçón enciende,
que en su prisión de amor dulce se extiende,
y en tal dulçura vivo mi desvelo.
Vós sois la estrella que mi norte apelo,
vuestra mirada el alma me defiende;
sin vós, mi vida en sombra se desprende,
y en tal tormento hallo mi consuelo.
Vuestra virtud, que al mundo sobrepuja,
es mi guía en la noche tenebrosa,
mi corazón por vós sufre y se goza.
Y si mi amor en tal ardor se aloja,
que muera yo, si no es vuestra la cosa,
pues sin vós, mi alma no halla su musa.
vuestra beldad mi coraçón enciende,
que en su prisión de amor dulce se extiende,
y en tal dulçura vivo mi desvelo.
Vós sois la estrella que mi norte apelo,
vuestra mirada el alma me defiende;
sin vós, mi vida en sombra se desprende,
y en tal tormento hallo mi consuelo.
Vuestra virtud, que al mundo sobrepuja,
es mi guía en la noche tenebrosa,
mi corazón por vós sufre y se goza.
Y si mi amor en tal ardor se aloja,
que muera yo, si no es vuestra la cosa,
pues sin vós, mi alma no halla su musa.