La Sexorcisto
Lluna V. L.
Estirando y estirando del hilo
hasta llegar el límite del Cosmos,
no hay ninguna respuesta porque no se hizo pregunta alguna
no hay concepto, no hay médium,
quizás una especie de instinto
que te nuestra algo y nada a la vez,
pero esto corrompe la praxis, la palabra pura se estanca
los arquetipos están ahí pero quedan en las sombras
denegando la entrada al mundo de las ideas,
el virus del lenguaje se manifiesta
la salobridad del pensamiento actúa para matarte de nuevo,
haciéndote perder el Kairós, empecinándote en meter
esas letras entre límites absurdos, condenándote al reflejo.
Sí, amiga mía,
porque me puedo mirar en el espejo y reconocer mi refracción,
sin embargo sé que no soy yo.
hasta llegar el límite del Cosmos,
no hay ninguna respuesta porque no se hizo pregunta alguna
no hay concepto, no hay médium,
quizás una especie de instinto
que te nuestra algo y nada a la vez,
pero esto corrompe la praxis, la palabra pura se estanca
los arquetipos están ahí pero quedan en las sombras
denegando la entrada al mundo de las ideas,
el virus del lenguaje se manifiesta
la salobridad del pensamiento actúa para matarte de nuevo,
haciéndote perder el Kairós, empecinándote en meter
esas letras entre límites absurdos, condenándote al reflejo.
Sí, amiga mía,
porque me puedo mirar en el espejo y reconocer mi refracción,
sin embargo sé que no soy yo.