IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Lenguas sedientas,
largas como horizontes,
desconocidas, como cualquier verdad,
como cualquier mentira aun no dicha,
tenue semblante de los días,
esa cara que se manifiesta solemne,
en la cumbre de otra vida,
cuando la imaginación también es realidad,
cuando la templanza es fragilidad y dureza,
como cualquier sueño que es anhelo,
como cualquier daga que fue,
ahora nostalgia,
la crepitud en el cielo se hace eco,
disruptivamente,
discrepancia sideral
en la etérea consciencia universal,
astral convergencia,
sinergia consecuente,
desde un abandono
que se cree milagro,
desconcertada la inmensa madre,
entendiendo el vacío de todo logro,
nos ve como finitud,
como intento y martirio,
así mismo ella se ve,
inundada de luz,
así como de culpa,
por cada estrella aun con brillo,
por cada silencio ensordecedor,
tan frágil,
tan mortal,
mentiras que culminan en eterna verdad,
edades
que agrietan el consuelo del saber,
y nos quebraremos cristalizados,
entre estelas
de una agigolada voluntad.
largas como horizontes,
desconocidas, como cualquier verdad,
como cualquier mentira aun no dicha,
tenue semblante de los días,
esa cara que se manifiesta solemne,
en la cumbre de otra vida,
cuando la imaginación también es realidad,
cuando la templanza es fragilidad y dureza,
como cualquier sueño que es anhelo,
como cualquier daga que fue,
ahora nostalgia,
la crepitud en el cielo se hace eco,
disruptivamente,
discrepancia sideral
en la etérea consciencia universal,
astral convergencia,
sinergia consecuente,
desde un abandono
que se cree milagro,
desconcertada la inmensa madre,
entendiendo el vacío de todo logro,
nos ve como finitud,
como intento y martirio,
así mismo ella se ve,
inundada de luz,
así como de culpa,
por cada estrella aun con brillo,
por cada silencio ensordecedor,
tan frágil,
tan mortal,
mentiras que culminan en eterna verdad,
edades
que agrietan el consuelo del saber,
y nos quebraremos cristalizados,
entre estelas
de una agigolada voluntad.