Octubre con calor, otoño ausente,
escaleras, covid, costillas, baja...,
y a seguir royendo las migajas
de un mundo en el que nada es suficiente.
De un mundo que quizá sufre de aspérger,
impasible al dolor y ante mis males,
mientras miro en penumbra los cristales
y la tarde en la noche se sumerge.
Sin arte en las estrofas de mi pluma,
burlando una existencia que me abruma,
con libros y películas que emboban;
aún no pienso en quemar todas las naves
ni me da por tirar al mar las llaves,
pero ya ni a mí mismo me doy coba.
escaleras, covid, costillas, baja...,
y a seguir royendo las migajas
de un mundo en el que nada es suficiente.
De un mundo que quizá sufre de aspérger,
impasible al dolor y ante mis males,
mientras miro en penumbra los cristales
y la tarde en la noche se sumerge.
Sin arte en las estrofas de mi pluma,
burlando una existencia que me abruma,
con libros y películas que emboban;
aún no pienso en quemar todas las naves
ni me da por tirar al mar las llaves,
pero ya ni a mí mismo me doy coba.
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