El alba poco a poco se asomaba entre el color gris de la noche que se iba
,como una ráfaga de viento aquella luz brillante traspasó las oscuras cortinas de mi recámara y me dieron en la cara, dando inicio a este nuevo día.
Las consecuencias de una noche laboral entre libros, fórmulas y ecuaciones se reflejaban en mi persona, mi cuerpo se encontraba deshecho, maltratado como piedras en la tierra , diez años ignoto entre papeles y la soledad creada por mi espíritu obsesivo , luego de ya mucho tiempo apartado del bullicioso y vida de la ciudad, decidí a la ciudad caminar.
Tanto tiempo apartado de la naturaleza, de los sentimientos que ella manifiesta, tal había sido mi trabajo y encierro que me habían hecho prisionero de mi soledad que el estar por las calles era como caminar por la Atlántida, todo parecía nuevo, evoqué en ese instante aquel lugar que de joven descubrí el amor, amor platónico, fiel acompañante de ilusiones y amigo indiscutible de tristezas.
En mi caminar sentí el viento rozar mi rostro, viajando a través de mi interior, sintiendo mi respiración , sentí la vida en un instante.
Por cosas del destino en medio de este camino, alguien del pasado apareció, de cabello brillante, mirada destellante, labios dibujados con pincel de risas e ilusiones, niña del recuerdo ; llevaba años sin verla, amor platónico de mi adolescencia, amor callado, ilusión perfecta
En mi adolescencia la conocí, me enamoré de ella en un segundo, pero siempre pasaba desapercibido, sólo era considerado como su amigo, tiempo pasó y nos dijimos adiós, ella por un lado y yo por otro.
Temía me reconociera, pensaba pasar desapercibido, me preparé a seguir mi camino, de pronto como un susurro del viento, se detuvo el tiempo, y escuché mi nombre de sus labios pronunciar,Ignacio me llamó, volteé mi mirada y me le acerqué,Milene se acordó de mí, sentí mi corazón nuevamente latir...
Hablamos hasta anochecer, sentía algo en mi ser que comenzaba a renacer , el tiempo se esfumó en un instante y llegaba la hora de despedirnos, con pena pensaba no la volvería a ver, me armé de valor y con el corazón palpitando de angustia la invite a salir, ella aceptó, mi corazón se llenó de emoción
Bastó sólo aquella noche para conocernos más, un tema surgió entre evocaciones del pasado, le conté que de ella estaba enamorado, ella , con una leve sonrisa me respondió que ella también lo estaba, pero por mi timidez no se acercaba mucho a mí, de la nada un beso de ella surgió, ese amor no se desvaneció, el tiempo sólo fue la distancia que faltaba recorrer
El amor fue el cáliz del que bebimos uno del otro, entre esplendores de luna juré nunca dejarla
Pasamos tiempo juntos, vivencias inolvidables, ignorando lo que se avecinaba, siendo la vida sólo un juego, que tenía que llegar un final , un día ella salió a meditar en el silencio de la noche, me preparaba para pedirle matrimonio , ornando las márgenes de mi hogar un sujeto a mi puerta tocó, el ruido estremeció mi corazón, no me imaginaba lo que pasaba, me preguntó si a Milene conocía , respondí que era mi novia, y de sus palabras surgió una daga que atravesó mi corazón, Milene sufrió un accidente, acababa de fallecer.
Recostada en el suelo yacía, lágrimas de mis pupilas comenzaron a caer como lluvia otoñal, en mis brazos la tuve hasta el día del eterno adiós, entre el cristal la veía dormida, descendió a otro a lugar que no era la tierra, desapareció
Sin saber que hacer , desolado, decidí poner final a este sufrimiento, a orillas de un precipicio fui a dar, con una fotografía suya en la mano, salté a la nada, todo se oscureció en un instante, y la muerte sólo duró unos segundos , pues desperté con las manos atadas, sobre sábanas blancas, sujetos de blanco a mi alrededor, mirándome con clamor, dónde estaba pregunté, la respuesta me sorprendió, un hospital de rehabilitación ( un manicomio ), que hacía allí, no lo podía explicar, pregunté por Milene, ellos se miraron y me respondieron que ella había muerto hace diez años, ese era el tiempo que llevaba yo internado, el que también fue el primer adiós, nunca nos volvimos a encontrar nuevamente, ella murió en aquella vez cuando de adolescentes nos despedimos y ella viajó y yo comencé a trabajar, ella había fallecido en aquel viaje y yo había sido internado ,una lágrima emergió de mis pupilas, todo lo vivido nunca existió, sólo fue parte de esta enfermedad que sufro esquizofrenia de amor.
Las consecuencias de una noche laboral entre libros, fórmulas y ecuaciones se reflejaban en mi persona, mi cuerpo se encontraba deshecho, maltratado como piedras en la tierra , diez años ignoto entre papeles y la soledad creada por mi espíritu obsesivo , luego de ya mucho tiempo apartado del bullicioso y vida de la ciudad, decidí a la ciudad caminar.
Tanto tiempo apartado de la naturaleza, de los sentimientos que ella manifiesta, tal había sido mi trabajo y encierro que me habían hecho prisionero de mi soledad que el estar por las calles era como caminar por la Atlántida, todo parecía nuevo, evoqué en ese instante aquel lugar que de joven descubrí el amor, amor platónico, fiel acompañante de ilusiones y amigo indiscutible de tristezas.
En mi caminar sentí el viento rozar mi rostro, viajando a través de mi interior, sintiendo mi respiración , sentí la vida en un instante.
Por cosas del destino en medio de este camino, alguien del pasado apareció, de cabello brillante, mirada destellante, labios dibujados con pincel de risas e ilusiones, niña del recuerdo ; llevaba años sin verla, amor platónico de mi adolescencia, amor callado, ilusión perfecta
En mi adolescencia la conocí, me enamoré de ella en un segundo, pero siempre pasaba desapercibido, sólo era considerado como su amigo, tiempo pasó y nos dijimos adiós, ella por un lado y yo por otro.
Temía me reconociera, pensaba pasar desapercibido, me preparé a seguir mi camino, de pronto como un susurro del viento, se detuvo el tiempo, y escuché mi nombre de sus labios pronunciar,Ignacio me llamó, volteé mi mirada y me le acerqué,Milene se acordó de mí, sentí mi corazón nuevamente latir...
Hablamos hasta anochecer, sentía algo en mi ser que comenzaba a renacer , el tiempo se esfumó en un instante y llegaba la hora de despedirnos, con pena pensaba no la volvería a ver, me armé de valor y con el corazón palpitando de angustia la invite a salir, ella aceptó, mi corazón se llenó de emoción
Bastó sólo aquella noche para conocernos más, un tema surgió entre evocaciones del pasado, le conté que de ella estaba enamorado, ella , con una leve sonrisa me respondió que ella también lo estaba, pero por mi timidez no se acercaba mucho a mí, de la nada un beso de ella surgió, ese amor no se desvaneció, el tiempo sólo fue la distancia que faltaba recorrer
El amor fue el cáliz del que bebimos uno del otro, entre esplendores de luna juré nunca dejarla
Pasamos tiempo juntos, vivencias inolvidables, ignorando lo que se avecinaba, siendo la vida sólo un juego, que tenía que llegar un final , un día ella salió a meditar en el silencio de la noche, me preparaba para pedirle matrimonio , ornando las márgenes de mi hogar un sujeto a mi puerta tocó, el ruido estremeció mi corazón, no me imaginaba lo que pasaba, me preguntó si a Milene conocía , respondí que era mi novia, y de sus palabras surgió una daga que atravesó mi corazón, Milene sufrió un accidente, acababa de fallecer.
Recostada en el suelo yacía, lágrimas de mis pupilas comenzaron a caer como lluvia otoñal, en mis brazos la tuve hasta el día del eterno adiós, entre el cristal la veía dormida, descendió a otro a lugar que no era la tierra, desapareció
Sin saber que hacer , desolado, decidí poner final a este sufrimiento, a orillas de un precipicio fui a dar, con una fotografía suya en la mano, salté a la nada, todo se oscureció en un instante, y la muerte sólo duró unos segundos , pues desperté con las manos atadas, sobre sábanas blancas, sujetos de blanco a mi alrededor, mirándome con clamor, dónde estaba pregunté, la respuesta me sorprendió, un hospital de rehabilitación ( un manicomio ), que hacía allí, no lo podía explicar, pregunté por Milene, ellos se miraron y me respondieron que ella había muerto hace diez años, ese era el tiempo que llevaba yo internado, el que también fue el primer adiós, nunca nos volvimos a encontrar nuevamente, ella murió en aquella vez cuando de adolescentes nos despedimos y ella viajó y yo comencé a trabajar, ella había fallecido en aquel viaje y yo había sido internado ,una lágrima emergió de mis pupilas, todo lo vivido nunca existió, sólo fue parte de esta enfermedad que sufro esquizofrenia de amor.