BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh astro vencido y atado
cómo disculpo tus estrías deterioradas
donde columpio mis avenidas arteriales
concibo el amanecer de las sombras perseguidas.
Repito mi terca voluntad de saber
los nombres de las cosas, secuencias fijas,
eternas circunferencias, esbeltas piedras de carne:
en mi locura transito márgenes olvidados.
Mis riberas son esencias de desierto:
esa mano que llega y acaricia, la voz
unánime de un plural difuso, la lluvia
indemostrable de finales de primavera,
llegada a la cuna.
Oh astro meditabundo y parcial,
contrariamente a lo largo de los ojos pastosos,
de las equivalencias indefensas, pájaros
a cuyo amparo sostuve mi brazo y mi escudo.
Te quiero, te quiero, te quiero.
Sombra dinamitada, pulcritud
de un mediodía inédito que alborota
las espumas-.
©
cómo disculpo tus estrías deterioradas
donde columpio mis avenidas arteriales
concibo el amanecer de las sombras perseguidas.
Repito mi terca voluntad de saber
los nombres de las cosas, secuencias fijas,
eternas circunferencias, esbeltas piedras de carne:
en mi locura transito márgenes olvidados.
Mis riberas son esencias de desierto:
esa mano que llega y acaricia, la voz
unánime de un plural difuso, la lluvia
indemostrable de finales de primavera,
llegada a la cuna.
Oh astro meditabundo y parcial,
contrariamente a lo largo de los ojos pastosos,
de las equivalencias indefensas, pájaros
a cuyo amparo sostuve mi brazo y mi escudo.
Te quiero, te quiero, te quiero.
Sombra dinamitada, pulcritud
de un mediodía inédito que alborota
las espumas-.
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