laureano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esperando vender un libro
Sentado en ese banco,
Quemándome hasta las tripas
Con el fuego del verano
Esperaba que algún señor,
Alguna señora
O algunos niños
Me compraran un libro,
Todo el mundo paso por delante,
Algunos pisaron los libros,
A nadie le importaba comprar uno,
A nadie le interesaba leer versos,
A todos les interesaba disfrutar el sol,
Y reventar de calor.
Llego la media noche,
Guarde todos los libros
En el bolso,
Y me fui a caminar,
A esas alturas
Había pocas almas en la calle,
Que salieron a iluminarse con la luna redonda de esa madrugada.
Di vueltas hasta que las primeras luces del alba alumbraron la ciudad,
Hasta que la luna cerro las ventanas de su pieza,
Hasta que el sol abrió sus ojos,
Hasta que el cielo se vistió de azul.
laureano asoli
Sentado en ese banco,
Quemándome hasta las tripas
Con el fuego del verano
Esperaba que algún señor,
Alguna señora
O algunos niños
Me compraran un libro,
Todo el mundo paso por delante,
Algunos pisaron los libros,
A nadie le importaba comprar uno,
A nadie le interesaba leer versos,
A todos les interesaba disfrutar el sol,
Y reventar de calor.
Llego la media noche,
Guarde todos los libros
En el bolso,
Y me fui a caminar,
A esas alturas
Había pocas almas en la calle,
Que salieron a iluminarse con la luna redonda de esa madrugada.
Di vueltas hasta que las primeras luces del alba alumbraron la ciudad,
Hasta que la luna cerro las ventanas de su pieza,
Hasta que el sol abrió sus ojos,
Hasta que el cielo se vistió de azul.
laureano asoli