Tú esperabas el desvelo,
el frío respirar de la ciudad lejana,
el oleaje de la agitada espuma
en la anarquía de la noche.
Tú esperabas la brisa
en los pasos inacabados,
la nocturnidad innumerable
que no da el tic tac de los relojes.
Las canciones olvidadas
de héroes y villanos,
de callejones y perros sin amos
de la era insomne llena de sueños
entre los labios.
Los folios de historias y espejos,
de mares y astros
formando espacio de papel
y surcando el océano.
Va consumiéndose la cera
de la vida inmensa
inalcanzada por la proximidad de la luna
como una mano deshojada de pronto
convirtiéndose en ala.
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