Julián Varela Navarro
Poeta recién llegado
Espectador de los Injustos
Él confundió, dada la sensación;
la puerta de Satanás con la puerta de mi hogar.
Yo estaba ahí, quise, en un principio, asistirlo y que me escuche:
¡Ya estoy aquí, ya estoy aquí!
Mas no estuve ahí, no estuve… ahí.
Por casualidades que no nombraré,
dentro sí estaba.
Arrimé mi cabeza a la puerta
lo más cercano que la inculpabilidad me permitía.
Pude gracias a la sombra —que ocultaba debajo la luz—, adivinar su posición:
se hallaba acostado en el suelo;
para mi formidable habilidad
para oír movimientos, pero, de poca importancia,
lo oí recostar su cabeza en la pared que bordea.
También me imaginé, por mis razones,
que su cuerpo se pendía erigiendo un ángulo en noventa grados.
Así me conmovió
y comienzo a desprender falsas lágrimas, recordándolo.
Sin embargo mis sensaciones de culpabilidad son pocas,
y por eso en el momento me permití ausentarlas.
Juzgándome, al reunir la valentía, despegué mi cabeza,
y él también lo hizo.
- Julián Varela Navarro
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