Angel Felibre
Poeta que considera el portal su segunda casa
El silencio quedó roto por el silbar de los mirlos y el piar de los gorriones. El alba se abría paso entre la niebla. Salió el sol, redondo, rojizo. Comenzó a evaporarse el rocío caído durante la noche y el aroma de pinos y romeros se esparció por el aire. Empezó a oirse el susurro de pasos camino del baño; el ruido de cacharros en la cocina y el olor a café recién hecho subió hacia lo alto como tocando diana.
Los más madrugadores estaban paseando, haciendo tiempo para desayunar. La brisa traía aromas de sal y yodo como invitando a pasear por la playa. Daban ganas de gozar la vida. Y la gozamos, vaya si la gozamos.
Ahora, de nuevo en la rutina, el recuerdo de estos momentos felices nos hace añorar y desear otra visita. ¿ Volveremos? La casa de esparcimiento nos espera.
Y volveremos a escuchar el susurro del aire entre los pinos, el silbar de los mirlos y el piar de los gorriones. Y aprenderemos a seguir conviviendo en paz con la Natura y a respetar el entorno....
Noviembre de 1992 El Saler
Los más madrugadores estaban paseando, haciendo tiempo para desayunar. La brisa traía aromas de sal y yodo como invitando a pasear por la playa. Daban ganas de gozar la vida. Y la gozamos, vaya si la gozamos.
Ahora, de nuevo en la rutina, el recuerdo de estos momentos felices nos hace añorar y desear otra visita. ¿ Volveremos? La casa de esparcimiento nos espera.
Y volveremos a escuchar el susurro del aire entre los pinos, el silbar de los mirlos y el piar de los gorriones. Y aprenderemos a seguir conviviendo en paz con la Natura y a respetar el entorno....
Noviembre de 1992 El Saler
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