De las calideces de los senderos repletos
y un armazón de nubes,
gorrioncillos animados ante las nuevas armonías…
vamos saltando de margen en margen
lo medimos en dulzuras
a mano alzada,
en ideales ramajes y retentivas
los tintineos de esas ilusiones
los ecos de aquellos jardines exóticos
esas lucecitas de colores
los molinos constelados
las tabernas y las calaveras de oleajes canela
las estilizadas cafeteras italianas
aquel tacto que semeja la llovizna
esos poéticos caballitos de mar
en aquellas lilas atardeceres de viernes
las estelas de gacelas por los ideales puentes
por anhelos de los rompientes
y las suavidades de orejas,
esos nuevos amaneceres de fuentes y espesuras a la acuarela.