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Eso fue

Navecita

Poeta veterano/a en el portal
Fui ayer sal que renegó el acero;
oblicua seda que derramó tinta negra
bajo la cobija de oro pintada en lluvia.
Fuimos largos pasos;
humedales en franca decadencia
y caricias perversas de ridículas estaciones.
Fuiste la carne que masticó el diente;
un dedal enredado entre agujas
que vertió mares en nubes vaporizadas;
una lengua deshidratada,
un ojo al revés
y un dedo que ya no apunta.
 
Triste realidad cuando esperamos siempre algo, tal vez la continuidad afuera de nosotros, preferible aceptar la fluidez, pero sobre todo ser fluídos. No recuerdo haberte leído pero me gusta como lo haces. Un abrazo Navecita.
 
Fui ayer sal que renegó el acero;
oblicua seda que derramó tinta negra
bajo la cobija de oro pintada en lluvia.
Fuimos largos pasos;
humedales en franca decadencia
y caricias perversas de ridículas estaciones.
Fuiste la carne que masticó el diente;
un dedal enredado entre agujas
que vertió mares en nubes vaporizadas;
una lengua deshidratada,
un ojo al revés
y un dedo que ya no apunta.


Querida Nave, aparece -entre líneas- un pasado que duele...
Y que recuerda aquél vacío, aquella oscuridad.... Aquél olvido presente...
Un gusto leerte amiga bella!!!

Abrazos cósmicos:::hug:::
 
Fui ayer sal que renegó el acero;
oblicua seda que derramó tinta negra
bajo la cobija de oro pintada en lluvia.
Fuimos largos pasos;
humedales en franca decadencia
y caricias perversas de ridículas estaciones.
Fuiste la carne que masticó el diente;
un dedal enredado entre agujas
que vertió mares en nubes vaporizadas;
una lengua deshidratada,
un ojo al revés
y un dedo que ya no apunta.





Gracias por compartir esto, deja mucho
en cada linea para interpretar,
muy abierto a cada lector,
a cada experiencia.



Dejo estrellas y un abrazo de venado.

:::hug:::



__________________________________________________ LEO

impressive6.jpg


 
Fui ayer sal que renegó el acero;
oblicua seda que derramó tinta negra
bajo la cobija de oro pintada en lluvia.
Fuimos largos pasos;
humedales en franca decadencia
y caricias perversas de ridículas estaciones.
Fuiste la carne que masticó el diente;
un dedal enredado entre agujas
que vertió mares en nubes vaporizadas;
una lengua deshidratada,
un ojo al revés
y un dedo que ya no apunta.


Fluidez triste en una espera que es presagio, ritmo de liquidos entre la
belleza de un presente. fabuloso poema. luzyabsenta
 
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