Gonvedo
Poeta asiduo al portal
El sol está en tránsito hacia Géminis,
la luna se halla en Cáncer.
En el eclipse, la luna y el sol
celebran su carnaval de máscaras,
la música un tiovivo.
En los burdeles, la soledad de un piano de cola
entre tantas vidas invisibles empuja a la noche
contra el pecho poco antes de abrirse a la aurora.
El homo erectus descubre el poder del fuego,
su corazón es una locomotora, pero no hay nadie
para verlo.
Los pájaros siguen el curso del tendido eléctrico.
En los posos del café se sedimenta lo perdido.
El mar enloquecido es una postal de amor.
¿De qué playa he zarpado si todas mis vidas
se suceden al mismo tiempo?
En todo paraíso se oculta un exilio
como hay un mudo quejido en el hueco
entre cada abrazo.
Nadie puede morir si no ha nacido,
aquí es así y ahora.
¿Es esa lentitud del día solo fatiga de la noche?
La noche pasa delante de mí como un humo
de derrota, solo queda la piedra rumiando la tristeza,
y un árbol que huía de su sombra puso sobre mis labios
el sabor de su fruto.
Ni siquiera la húmeda y salada tristeza de las lágrimas
fue contrapeso para el dolor que quemaba la piel
endurecida de un tiempo que nunca ha existido.
Mis dudas descansan sobre los hombros,
así se hace difícil correr con el peso del espíritu.
Los recuerdos vienen a mí incendiándome
los ojos de ascuas de nostalgia.
Nubes de malvavisco me arropan dulcemente
al estar a solas con la vida.
Mi voz será un nudo de sangre que caiga
sobre el lienzo de la última palabra escrita.
la luna se halla en Cáncer.
En el eclipse, la luna y el sol
celebran su carnaval de máscaras,
la música un tiovivo.
En los burdeles, la soledad de un piano de cola
entre tantas vidas invisibles empuja a la noche
contra el pecho poco antes de abrirse a la aurora.
El homo erectus descubre el poder del fuego,
su corazón es una locomotora, pero no hay nadie
para verlo.
Los pájaros siguen el curso del tendido eléctrico.
En los posos del café se sedimenta lo perdido.
El mar enloquecido es una postal de amor.
¿De qué playa he zarpado si todas mis vidas
se suceden al mismo tiempo?
En todo paraíso se oculta un exilio
como hay un mudo quejido en el hueco
entre cada abrazo.
Nadie puede morir si no ha nacido,
aquí es así y ahora.
¿Es esa lentitud del día solo fatiga de la noche?
La noche pasa delante de mí como un humo
de derrota, solo queda la piedra rumiando la tristeza,
y un árbol que huía de su sombra puso sobre mis labios
el sabor de su fruto.
Ni siquiera la húmeda y salada tristeza de las lágrimas
fue contrapeso para el dolor que quemaba la piel
endurecida de un tiempo que nunca ha existido.
Mis dudas descansan sobre los hombros,
así se hace difícil correr con el peso del espíritu.
Los recuerdos vienen a mí incendiándome
los ojos de ascuas de nostalgia.
Nubes de malvavisco me arropan dulcemente
al estar a solas con la vida.
Mi voz será un nudo de sangre que caiga
sobre el lienzo de la última palabra escrita.