Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
ESLABONES DE SANGRE.
Entre mis manos y tu boca,
esta preso el espacio, con una cadena,
sujeta a tu indiferencia que brota,
en eslabones de sangre, que emanan
de mis labios que te reclaman.
Péndulo de daga limpia que rompe
universos paralelos, sujeto en lo profundo,
de tu seguridad y el miedo a temer,
te proteges la piel con tus fantasmas,
telas blancas roídas que giran sin epicentro.
Se abre mi pecho y lo miras,
dejas que caiga mi corazón al suelo,
ni te inmutas ni suspiras,
trozos de ventrículos que devoran,
el ansia del polvo seco que pisas.
Se quedo sin latidos tu averno,
sólo ecos de digestiones lentas,
quieres escuchar sufrimientos,
tensas y das dos vueltas a las cadenas,
no rebrota más sangre se completaron los eslabones.
Locos de hambre de cuerpo,
esperan en medio circulo las bestias,
se roban unas a otras la saliva,
agria que cae de sus fauces abiertas,
quieren mi cuerpo como recompensa.
Tu has decidido dentellarme el alma,
sin tener colmillos, sólo con la mirada,
duelen más los desgarros de tus ojos,
que las agujas que se clavan en mi mente,
ausente con raciocinio acepto mi suerte.
Como pesan las cadenas, ellas quieren y yo no,
arrancarme los brazos para pedir perdones a tu pies,
yo ya no te veo, tu si me ves y no clamo clemencia,
repudio lo que representas y me quedo,
con lo que guardas entre fantasmas.
Si me quieres muerto es porque te he vencido,
si quieres verme sufrir, es porque te he ganado,
de entre tu mundo oscuro y absurdo,
por una milésima tu corazón, dejo escapar una luz,
me odias porque tus labios me han deseado.
Que quede en tu memoria que sentiste como mortal.
Entre mis manos y tu boca,
esta preso el espacio, con una cadena,
sujeta a tu indiferencia que brota,
en eslabones de sangre, que emanan
de mis labios que te reclaman.
Péndulo de daga limpia que rompe
universos paralelos, sujeto en lo profundo,
de tu seguridad y el miedo a temer,
te proteges la piel con tus fantasmas,
telas blancas roídas que giran sin epicentro.
Se abre mi pecho y lo miras,
dejas que caiga mi corazón al suelo,
ni te inmutas ni suspiras,
trozos de ventrículos que devoran,
el ansia del polvo seco que pisas.
Se quedo sin latidos tu averno,
sólo ecos de digestiones lentas,
quieres escuchar sufrimientos,
tensas y das dos vueltas a las cadenas,
no rebrota más sangre se completaron los eslabones.
Locos de hambre de cuerpo,
esperan en medio circulo las bestias,
se roban unas a otras la saliva,
agria que cae de sus fauces abiertas,
quieren mi cuerpo como recompensa.
Tu has decidido dentellarme el alma,
sin tener colmillos, sólo con la mirada,
duelen más los desgarros de tus ojos,
que las agujas que se clavan en mi mente,
ausente con raciocinio acepto mi suerte.
Como pesan las cadenas, ellas quieren y yo no,
arrancarme los brazos para pedir perdones a tu pies,
yo ya no te veo, tu si me ves y no clamo clemencia,
repudio lo que representas y me quedo,
con lo que guardas entre fantasmas.
Si me quieres muerto es porque te he vencido,
si quieres verme sufrir, es porque te he ganado,
de entre tu mundo oscuro y absurdo,
por una milésima tu corazón, dejo escapar una luz,
me odias porque tus labios me han deseado.
Que quede en tu memoria que sentiste como mortal.