Jorge Buckingham
Poeta recién llegado
Nadie sabe que está pasando
entre la piedra que olvida la vida en secreto
y el alucinante sueño abisal.
En ojos que colorean siluetas,
el soplo renueva antiguas cadencias;
es tiempo para oraciones disueltas,
es tiempo de hiel en los labios.
Somos un cofre que dibuja la vida,
teclas, dedos… obeliscos inmensos.
Es un deseo de besos que enferman,
y la cascada sigue gritando.
Más allá del silencio que repite tu nombre,
están las paredes de mi emoción salpicada:
un lucero que la sangre desnuda,
un amuleto que los días alejan…
entre la piedra que olvida la vida en secreto
y el alucinante sueño abisal.
En ojos que colorean siluetas,
el soplo renueva antiguas cadencias;
es tiempo para oraciones disueltas,
es tiempo de hiel en los labios.
Somos un cofre que dibuja la vida,
teclas, dedos… obeliscos inmensos.
Es un deseo de besos que enferman,
y la cascada sigue gritando.
Más allá del silencio que repite tu nombre,
están las paredes de mi emoción salpicada:
un lucero que la sangre desnuda,
un amuleto que los días alejan…
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