Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todas las noches te miro y no te miro
no termino de explicar el misterio que existe
entre la cálida aurora y la caída universal.
En el silencio de las sombras nuevas y del extraño
estupor que resuena en las paredes avellanas, no dejo
de pensar en la hermosura de ese cielo majestuoso
y agusanado.
¿Qué es el tiempo dominante? Un grave silencio
que se extiende sobre las montañas que se hunden
a tus aullidos, profanos recuerdos que aún a través de las
ventanas pequeñas, estremecen al pasivo sexo.
Donde te tengo y te pierdo, donde tus caderas de fuego
se hunden en el acero de mis huesos carcomidos, no por las
águilas o el desdén, si no por las blancas estelas que tu paso
inestable y perverso causan en mis tormentosos adentros.
Somos fuego y somos agua, somos cenizas y figuras que se
definen en los pedazos de máscaras y espacios ocultos o de hielo
emociones colgadas de unas sogas que salen de mi cabeza y se
balancean coquetas provocando estruendo.
Y todas las noches y todo el tiempo, la nítida luz no es
más que el bosque repleto de una esencia que ha fenecido
en las garras de los recuerdos.
no termino de explicar el misterio que existe
entre la cálida aurora y la caída universal.
En el silencio de las sombras nuevas y del extraño
estupor que resuena en las paredes avellanas, no dejo
de pensar en la hermosura de ese cielo majestuoso
y agusanado.
¿Qué es el tiempo dominante? Un grave silencio
que se extiende sobre las montañas que se hunden
a tus aullidos, profanos recuerdos que aún a través de las
ventanas pequeñas, estremecen al pasivo sexo.
Donde te tengo y te pierdo, donde tus caderas de fuego
se hunden en el acero de mis huesos carcomidos, no por las
águilas o el desdén, si no por las blancas estelas que tu paso
inestable y perverso causan en mis tormentosos adentros.
Somos fuego y somos agua, somos cenizas y figuras que se
definen en los pedazos de máscaras y espacios ocultos o de hielo
emociones colgadas de unas sogas que salen de mi cabeza y se
balancean coquetas provocando estruendo.
Y todas las noches y todo el tiempo, la nítida luz no es
más que el bosque repleto de una esencia que ha fenecido
en las garras de los recuerdos.