Alma etérea
Poeta fiel al portal
Mi querido amigo, que extraño llamarlo así,le escribo ahora desde mi cuarto y la tarde de plomo, emergiendo de un sueño, desde esta lejanía. Sepa que los sueños son más vívidos y y el éxtasis más intenso a mi edad. Está en lo cierto si piensa que quien estaba ahí era usted, con la misma arruga del entrecejo y una sonrisa poco habitual en su rostro. ¿Sabe qué? Me dejó al fin besar su boca largamente, y desvestirlo largamente también. Me abrió las puertas al aroma de su pecho, su vientre y su sexo, como fuente de agua a quien se muere de sed.
¿Dígame que dejó olvidado aquí dentro? Tal vez sus manos de náufrago aferradas a mi cadera, o sus ojos mendigos esperando una caricia . Cuénteme sus noches y quien muere con ellas, cuénteme quien oye sus historias con los ojos cerrados, quien espera la tormenta desde su ventana ahora.
Siempre suya, siempre
¿Dígame que dejó olvidado aquí dentro? Tal vez sus manos de náufrago aferradas a mi cadera, o sus ojos mendigos esperando una caricia . Cuénteme sus noches y quien muere con ellas, cuénteme quien oye sus historias con los ojos cerrados, quien espera la tormenta desde su ventana ahora.
Siempre suya, siempre
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