leandro
Poeta adicto al portal
Esas manos
remendaron cada pespunte,
con hilo color tierra virgen.
En barbecho.
Hilvanaron cada espacio
de la comisura de mis labios.
Cuidadosamente cosidos por esas manos.
Suavizaron entornos sin pulir.
Corrugados.
Hilachas olvidadas sin tiempo,
en un viejo ropero.
En desuso.
Desprendieron el moho
que la lluvia y el olvido abonaron en mi piel.
Verdoso vestido de un corazón dormido.
Esas manos
amasaron quimeras.
Desenterraron recuerdos.
Colgaron en mi perchero nuevas ilusiones.
Lavaron mis pesares de sombras callejeras.
Rehabilitaron con paciencia y esmero,
cada hálito luminoso
de mi pasado.
leandro piña objío
remendaron cada pespunte,
con hilo color tierra virgen.
En barbecho.
Hilvanaron cada espacio
de la comisura de mis labios.
Cuidadosamente cosidos por esas manos.
Suavizaron entornos sin pulir.
Corrugados.
Hilachas olvidadas sin tiempo,
en un viejo ropero.
En desuso.
Desprendieron el moho
que la lluvia y el olvido abonaron en mi piel.
Verdoso vestido de un corazón dormido.
Esas manos
amasaron quimeras.
Desenterraron recuerdos.
Colgaron en mi perchero nuevas ilusiones.
Lavaron mis pesares de sombras callejeras.
Rehabilitaron con paciencia y esmero,
cada hálito luminoso
de mi pasado.
leandro piña objío