Esa niña en el bus
—la del globo rosado
y vestido verde—,
se llama Sofía.
Le pide a su madre
cerrar la ventana
con sus ojos grandes.
Y con su boca de ciruela:
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
Porque siluetas oscuras, sacadas de sueños,
rodean el bus, agazapadas y riendo;
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
Cuando el alma se nutre de recuerdos
que solo incendian el tiempo,
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
Y si al final del día, las máscaras
se despegan de rostros de hielo,
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
En el ámbar horizonte
ella ve alejarse a los cuervos;
sabe que estamos cerca del túnel
y que las voces se convertirán en estruendos,
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
"Cierra la ventana,
cierra la ventana,
o no habrá un mañana."
—la del globo rosado
y vestido verde—,
se llama Sofía.
Le pide a su madre
cerrar la ventana
con sus ojos grandes.
Y con su boca de ciruela:
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
Porque siluetas oscuras, sacadas de sueños,
rodean el bus, agazapadas y riendo;
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
Cuando el alma se nutre de recuerdos
que solo incendian el tiempo,
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
Y si al final del día, las máscaras
se despegan de rostros de hielo,
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
En el ámbar horizonte
ella ve alejarse a los cuervos;
sabe que estamos cerca del túnel
y que las voces se convertirán en estruendos,
"Cierra la ventana"
—dice Sofía—.
"Cierra la ventana,
cierra la ventana,
o no habrá un mañana."