¿ES QUE NADIE SABE QUE DIOS HA MUERTO?
Caminando por la calle entro en un bar.
Mientras bebo café pienso, y mientras pienso
tomo, despacio, un sorbo de café.
Oigo la última noticia,la última falsedad.
Me veo obligado a escuchar
las satánicas, grotescas blasfemias
que profiere un exaltado cardenal.
Y me siento como aquel poeta, o profeta,
que pasó su vida en las montañas
buscando durante años la Verdad.
¿Es que la gente no sabe aún que Dios ha muerto?
¿Aún no lo saben, o no lo quieren saber?
Acaso no lo aceptan, y lo adoran, al temer
que estamos solos, y que tenemos trabajo.
Ahora que Dios se ha ido, dejándonos solos,
matándonos, ciegamente, en el Barro,
hemos de dar el paso adelante
del hombre valiente que admite,
sin miedo, el deber de recoger los despojos
y limpiar la sangre que encharca el suelo,
de enfrentarse cara a cara al Diablo,
que es la cucaracha escurridiza
que habita los rincones del humano.
Y el hombre valiente le dice al diablo:
ya no tienes un lugar aquí. Sal y no regreses.
Y el parásito crece y adopta la forma
de la pesadilla de las sombras y el terror.
El diablo se burla cruelmente.
El Hombre siempre ha sido y será
un cenagal oscuro y sombrío.
No te das cuenta de que me echas
de mi hogar, de donde he nacido.
Y el mismo Hombre que quieres que deje
es, y siempre ha sido y será,
el ser egoísta que me dio vida y hogar.
Y el hombre valiente le responde, colérico:
¡Sal de aquí, no vuelvas jamás!
Dios ha muerto, el Hombre es nuevo.
Nos uniremos y saldremos del Barro
y alcanzaremos la Luz con nuestro esfuerzo.
¡Sal de aquí y vete al Mar!
Y el profeta expulsa al Diablo del Hombre,
y deja su alma limpia de maldad.
Y el profeta predica que todos, todos,
el buhonero, el sacerdote y el cardenal;
el mercader, el pobre y el rico,
el niño, la anciana y el viejo carcamal
han de trabajar unidos por el humano,
por el ser humanoy por la humanidad.
Pero lo llaman loco, todos, lo llaman loco,
el niño, el pobre y el mercader,
el sacerdote, el buhonero y el rico,
la anciana, el viejo y el cardenal,
que mancha su túnica de blasfemias,
se llena de sombras y renace a Satán.
Y el Profeta convalece en sombría vigilia,
intentando escapar de sus pesadillas
que son el penacho de las sombras
que se esconden detrás de la capilla.
En ellas, ve al Diablo detrás del cardenal
asomándose con burla grotesca en su faz.
Y susurrando sin cesar: dios ha muerto,
y el Hombre es Sombra y oscuridad,
el Barro es Sombra y el Mar...
Es sombría extensión sin final.
Espero no ofender a nadie con este poema. No estoy seguro de en qué clasificación debe estar, si les parece inadecuado para éste foro, muévanlo.
Caminando por la calle entro en un bar.
Mientras bebo café pienso, y mientras pienso
tomo, despacio, un sorbo de café.
Oigo la última noticia,la última falsedad.
Me veo obligado a escuchar
las satánicas, grotescas blasfemias
que profiere un exaltado cardenal.
Y me siento como aquel poeta, o profeta,
que pasó su vida en las montañas
buscando durante años la Verdad.
¿Es que la gente no sabe aún que Dios ha muerto?
¿Aún no lo saben, o no lo quieren saber?
Acaso no lo aceptan, y lo adoran, al temer
que estamos solos, y que tenemos trabajo.
Ahora que Dios se ha ido, dejándonos solos,
matándonos, ciegamente, en el Barro,
hemos de dar el paso adelante
del hombre valiente que admite,
sin miedo, el deber de recoger los despojos
y limpiar la sangre que encharca el suelo,
de enfrentarse cara a cara al Diablo,
que es la cucaracha escurridiza
que habita los rincones del humano.
Y el hombre valiente le dice al diablo:
ya no tienes un lugar aquí. Sal y no regreses.
Y el parásito crece y adopta la forma
de la pesadilla de las sombras y el terror.
El diablo se burla cruelmente.
El Hombre siempre ha sido y será
un cenagal oscuro y sombrío.
No te das cuenta de que me echas
de mi hogar, de donde he nacido.
Y el mismo Hombre que quieres que deje
es, y siempre ha sido y será,
el ser egoísta que me dio vida y hogar.
Y el hombre valiente le responde, colérico:
¡Sal de aquí, no vuelvas jamás!
Dios ha muerto, el Hombre es nuevo.
Nos uniremos y saldremos del Barro
y alcanzaremos la Luz con nuestro esfuerzo.
¡Sal de aquí y vete al Mar!
Y el profeta expulsa al Diablo del Hombre,
y deja su alma limpia de maldad.
Y el profeta predica que todos, todos,
el buhonero, el sacerdote y el cardenal;
el mercader, el pobre y el rico,
el niño, la anciana y el viejo carcamal
han de trabajar unidos por el humano,
por el ser humanoy por la humanidad.
Pero lo llaman loco, todos, lo llaman loco,
el niño, el pobre y el mercader,
el sacerdote, el buhonero y el rico,
la anciana, el viejo y el cardenal,
que mancha su túnica de blasfemias,
se llena de sombras y renace a Satán.
Y el Profeta convalece en sombría vigilia,
intentando escapar de sus pesadillas
que son el penacho de las sombras
que se esconden detrás de la capilla.
En ellas, ve al Diablo detrás del cardenal
asomándose con burla grotesca en su faz.
Y susurrando sin cesar: dios ha muerto,
y el Hombre es Sombra y oscuridad,
el Barro es Sombra y el Mar...
Es sombría extensión sin final.
Espero no ofender a nadie con este poema. No estoy seguro de en qué clasificación debe estar, si les parece inadecuado para éste foro, muévanlo.