Isidora_Luna
Poeta recién llegado
Hoy no quiero rimar con flores.
Ni fingir que lo bello salva.
Solo recordar que
la poesía nació en un funeral
y aún recuerda que no ha muerto.
¿Es esto un poema?
No lo sé.
Dímelo despacio.
Te lo escribiré en el alma,
a ver si sangra bonito.
Que no te engañe el pincel.
Tampoco la caligrafía:
las cicatrices, a veces, arden bien.
Igual que las coplas.
Igual que las rimas.
Si quieres que huela a luz,
que huela bien...
No mires al cuervo negro.
Tampoco a esa sombra elegante.
Pero si quieres que sepa a rosas…
marchitas,
pasa.
Mírame.
Adelante.
Lo confesaré entre susurros,
al oído, quizás,
con una copa entre los dedos
y el alma medio rota entre los brazos.
Qué gran epopeya has iniciado
al danzar con sombras como yo,
que viven
con el corazón en la mano.
Ni fingir que lo bello salva.
Solo recordar que
la poesía nació en un funeral
y aún recuerda que no ha muerto.
¿Es esto un poema?
No lo sé.
Dímelo despacio.
Te lo escribiré en el alma,
a ver si sangra bonito.
Que no te engañe el pincel.
Tampoco la caligrafía:
las cicatrices, a veces, arden bien.
Igual que las coplas.
Igual que las rimas.
Si quieres que huela a luz,
que huela bien...
No mires al cuervo negro.
Tampoco a esa sombra elegante.
Pero si quieres que sepa a rosas…
marchitas,
pasa.
Mírame.
Adelante.
Lo confesaré entre susurros,
al oído, quizás,
con una copa entre los dedos
y el alma medio rota entre los brazos.
Qué gran epopeya has iniciado
al danzar con sombras como yo,
que viven
con el corazón en la mano.