Iván Lacayo
Poeta recién llegado
Dos jóvenes cónyuges
un día se juraron amor,
frente al divino
hicieron el voto de compromiso,
estar juntos para siempre
amarse eternamente.
Dos años más tarde
llegaron a la injusta prueba,
la terrible tentación
que acaba con el amor,
crece en el irrespeto
y después raudo ínsita la traición.
Que espantoso:
Dos tiernas almas acabando están,
y en su paso crepitan odio y maldad.
En ese embrollo
los hijos y parientes
también sufrirán.
Al poco tiempo la muerte acechará,
azuzada por la intolerancia
de no quererse más,
allí sus demonios, esperan la oportunidad.
A los dos jóvenes Eros no los Unió.
Que terror, y los años pasaron,
más nunca descubrieron que había pasado
ni en esta vida, ni en la otra,
jamás encontraron al escurridizo perdón
que se ocultaba
agazapado entre el ego y el dolor.
un día se juraron amor,
frente al divino
hicieron el voto de compromiso,
estar juntos para siempre
amarse eternamente.
Dos años más tarde
llegaron a la injusta prueba,
la terrible tentación
que acaba con el amor,
crece en el irrespeto
y después raudo ínsita la traición.
Que espantoso:
Dos tiernas almas acabando están,
y en su paso crepitan odio y maldad.
En ese embrollo
los hijos y parientes
también sufrirán.
Al poco tiempo la muerte acechará,
azuzada por la intolerancia
de no quererse más,
allí sus demonios, esperan la oportunidad.
A los dos jóvenes Eros no los Unió.
Que terror, y los años pasaron,
más nunca descubrieron que había pasado
ni en esta vida, ni en la otra,
jamás encontraron al escurridizo perdón
que se ocultaba
agazapado entre el ego y el dolor.