Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
ERES FIGURA EN EL INFIERNO.
Inquietas figuras sin nombre,
que caminan alrededor de la nada,
ya no tiene ni identidad ni nombre,
son sólo sombras proyectadas,
recortes de papel que se mueven al trasluz.
Sus trajes ya son mortajas rasgadas,
que dejan entrever partes de piel,
hambrientos personajes despistados,
que buscan entre círculos un destino,
para salir del rondo de los que vagan.
Quema el azufre su cara, la mirada al suelo,
patético circo de cuerpos que creían,
en paraísos ganados en mañanas de domingo,
rezo de libro de cantos, el cielo he ganado.
Ahora pagan diezmo de muerte sin luz,
guía inerte que no señala ningún norte,
ya no se avista premio de fe, ni horizontes,
el averno es el circulo de los círculos,
los paisajes nacen y mueren al mismo tiempo.
Demonios que eligen presa a abatir,
sin arcos ni flechas, te vuelves a morir,
entre su capricho y su enojo,
dejas de ser cuerpo, eres despojo,
sobra que cubre la mesa de su festín.
Si has dejado de existir, ya no puedes elegir,
o formas parte de las figuras sin identidad,
o te quedas a vagar en el borde de un caldero,
aquello que era anhelo, ahora es muerte,
te fijaron tu día y tu circulo correspondiente.
Inquietas figuras sin nombre,
que caminan alrededor de la nada,
ya no tiene ni identidad ni nombre,
son sólo sombras proyectadas,
recortes de papel que se mueven al trasluz.
Sus trajes ya son mortajas rasgadas,
que dejan entrever partes de piel,
hambrientos personajes despistados,
que buscan entre círculos un destino,
para salir del rondo de los que vagan.
Quema el azufre su cara, la mirada al suelo,
patético circo de cuerpos que creían,
en paraísos ganados en mañanas de domingo,
rezo de libro de cantos, el cielo he ganado.
Ahora pagan diezmo de muerte sin luz,
guía inerte que no señala ningún norte,
ya no se avista premio de fe, ni horizontes,
el averno es el circulo de los círculos,
los paisajes nacen y mueren al mismo tiempo.
Demonios que eligen presa a abatir,
sin arcos ni flechas, te vuelves a morir,
entre su capricho y su enojo,
dejas de ser cuerpo, eres despojo,
sobra que cubre la mesa de su festín.
Si has dejado de existir, ya no puedes elegir,
o formas parte de las figuras sin identidad,
o te quedas a vagar en el borde de un caldero,
aquello que era anhelo, ahora es muerte,
te fijaron tu día y tu circulo correspondiente.