Estrella Cabrera
Poeta adicto al portal
(Este poema está dedicado a una amiga,feliz por tener mucho dinero,pero infeliz y cansada de las infidelidades de su pareja.)
Una luna vestida con cintas de raso
una luna que asoma por entre cortinas de humo
una luna que salta de tejado en tejado
que huele en las chimeneas con sumo cuidado
y gobierna la misma noche que ayer sostuvo.
Una luna frágil, con un cielo negro encima
que no baja ni sube, se mantiene erguida
una luna que, a solas, llora a las estrellas
y al volver su cara blanca, que aún es bella
cuida su noche y la ama, serena.
Cuando llegaron las sombras la ví, en lo alto
cuando llegó el silencio la miré, despacio
y al descubrir sus ojos me estaba observando
quizás tendió su mano como un largo manto
pidiendo otro cobijo donde dejar su llanto.
Me habló, primero deprisa y se fué calmando
cuando mi alma tranquila la fué abrazando
y al acabar de envolverla me encontré a su lado
y estuvimos tan cerca que hicimos,
sin querer,un pacto.
Eráis ella y tú, la misma
tú eras la luna, y ella, tu reflejo.
La luna que tiene todo un mar de espejo
la luna tímida que adora su cielo
que vigila si el sol viene, con recelo
y se va y desea su vuelta, con anhelo.
Tú eras la luna que me hablaba nerviosa
harta y cansada de brillar sola
y al tenderme tu mano, aún temblorosa
empezó a estar firme, no tan ansiosa
y a reinar su noche, de nuevo, orgullosa.
Luna, desnuda, sin cintas de raso
huyendo de las cortinas de humo
quedándote siempre en tu propio tejado
oliendo en las chimeneas sin tanto cuidado
conservarás tu noche y la seguirás reinando.
* * *
Estrella*1990 (Para Mónica B.)
Una luna vestida con cintas de raso
una luna que asoma por entre cortinas de humo
una luna que salta de tejado en tejado
que huele en las chimeneas con sumo cuidado
y gobierna la misma noche que ayer sostuvo.
Una luna frágil, con un cielo negro encima
que no baja ni sube, se mantiene erguida
una luna que, a solas, llora a las estrellas
y al volver su cara blanca, que aún es bella
cuida su noche y la ama, serena.
Cuando llegaron las sombras la ví, en lo alto
cuando llegó el silencio la miré, despacio
y al descubrir sus ojos me estaba observando
quizás tendió su mano como un largo manto
pidiendo otro cobijo donde dejar su llanto.
Me habló, primero deprisa y se fué calmando
cuando mi alma tranquila la fué abrazando
y al acabar de envolverla me encontré a su lado
y estuvimos tan cerca que hicimos,
sin querer,un pacto.
Eráis ella y tú, la misma
tú eras la luna, y ella, tu reflejo.
La luna que tiene todo un mar de espejo
la luna tímida que adora su cielo
que vigila si el sol viene, con recelo
y se va y desea su vuelta, con anhelo.
Tú eras la luna que me hablaba nerviosa
harta y cansada de brillar sola
y al tenderme tu mano, aún temblorosa
empezó a estar firme, no tan ansiosa
y a reinar su noche, de nuevo, orgullosa.
Luna, desnuda, sin cintas de raso
huyendo de las cortinas de humo
quedándote siempre en tu propio tejado
oliendo en las chimeneas sin tanto cuidado
conservarás tu noche y la seguirás reinando.
* * *
Estrella*1990 (Para Mónica B.)