ENTRE TUS BRAZOS NOCTURNOS
"Cuanto más grito, más fuerte es el viento"
Pierre Reverdy
He pasado mi vida toda
buscando la otra paralela
para lograr que se uniesen:
ésta, sobre la que cabalgo
funanbúlicamente,
y la otra, todavía desconocida,
disimulada tal vez en cualquier
fondo de calle.
He de seguir buscando
en los complejos laberintos
donde se ocultan
las ecuaciones cuadráticas,
en las vías abandonadas
de los primeros tranvías,
entre tus brazos nocturnos
o en mis dedos prolongados
que ya han perdido su tacto.
Sé que en cualquier madrugada
vendrá a mí, sumisa y rectilínea
esa mi otra vida que busco.
Entonces uniré ambas
y crearé de nuevo el Tiempo.
Mientras permitidme que camine
como el pacífico loco que soy
entre las núbiles calles,
recién nacidas al alba
por el prodigio cotidiano
de las mangueras de riego.
En ellas mis ojos ciegos,
como aquellos de los viejos maniquíes
o los amantes frustados,
ven entre los despojos
quincallas y flores rotas,
o, todavía resplandeciente, la gardenia
que guarda el beso y el ritmo
de mi último tango en París.
"Cuanto más grito, más fuerte es el viento"
Pierre Reverdy
He pasado mi vida toda
buscando la otra paralela
para lograr que se uniesen:
ésta, sobre la que cabalgo
funanbúlicamente,
y la otra, todavía desconocida,
disimulada tal vez en cualquier
fondo de calle.
He de seguir buscando
en los complejos laberintos
donde se ocultan
las ecuaciones cuadráticas,
en las vías abandonadas
de los primeros tranvías,
entre tus brazos nocturnos
o en mis dedos prolongados
que ya han perdido su tacto.
Sé que en cualquier madrugada
vendrá a mí, sumisa y rectilínea
esa mi otra vida que busco.
Entonces uniré ambas
y crearé de nuevo el Tiempo.
Mientras permitidme que camine
como el pacífico loco que soy
entre las núbiles calles,
recién nacidas al alba
por el prodigio cotidiano
de las mangueras de riego.
En ellas mis ojos ciegos,
como aquellos de los viejos maniquíes
o los amantes frustados,
ven entre los despojos
quincallas y flores rotas,
o, todavía resplandeciente, la gardenia
que guarda el beso y el ritmo
de mi último tango en París.
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