poetakabik
Poeta veterano en el portal
Lo que es real
se deshace entre los dedos,
como el agua que promete permanencia
y huye,
sin pedir permiso.
Lo que no es real
se queda a vivir en mí,
como una ausencia con rostro,
como un pensamiento que no muere
ni al morir.
El cuerpo —ese sueño con huesos—
camina dormido entre luces,
cree en el tiempo,
y en cada latido
olvida que es aire.
Pero los sueños…
ah, los sueños,
tienen manos que acarician el alma,
ojos que lloran sin ver,
y labios que besan
sin tocar la piel.
¿Quién soy entonces
si no soy mi forma?
¿Y qué queda
cuando el espejo se rompe
y solo queda la mirada?
Soy el que duda.
Soy el que sueña.
Soy lo que no se puede nombrar.
Y sin embargo, aquí estoy:
entre lo que es
y lo que nunca fue.
se deshace entre los dedos,
como el agua que promete permanencia
y huye,
sin pedir permiso.
Lo que no es real
se queda a vivir en mí,
como una ausencia con rostro,
como un pensamiento que no muere
ni al morir.
El cuerpo —ese sueño con huesos—
camina dormido entre luces,
cree en el tiempo,
y en cada latido
olvida que es aire.
Pero los sueños…
ah, los sueños,
tienen manos que acarician el alma,
ojos que lloran sin ver,
y labios que besan
sin tocar la piel.
¿Quién soy entonces
si no soy mi forma?
¿Y qué queda
cuando el espejo se rompe
y solo queda la mirada?
Soy el que duda.
Soy el que sueña.
Soy lo que no se puede nombrar.
Y sin embargo, aquí estoy:
entre lo que es
y lo que nunca fue.