poetakabik
Poeta veterano en el portal
El amor puro es bruma que ilumina,
claridad que no lucha por ser vista;
se posa en lo real, jamás conquista,
y en su silencio toda luz germina.
El romanticismo es fiebre que camina,
un pulso ardiente, voz que se resista;
se eleva en lo imposible, lo idealiza,
y en su latido toda herida inclina.
El amor puro habita sin pregunta,
respira en lo que es, nada reclama,
acepta cada sombra que lo nombra.
El romanticismo, en cambio, se difunta
si el sueño que persigue pierde llama
o si la vida no responde a su sombra.
Por eso uno es raíz que no se quiebra,
y el otro, un ala azul que siempre tiembla.
claridad que no lucha por ser vista;
se posa en lo real, jamás conquista,
y en su silencio toda luz germina.
El romanticismo es fiebre que camina,
un pulso ardiente, voz que se resista;
se eleva en lo imposible, lo idealiza,
y en su latido toda herida inclina.
El amor puro habita sin pregunta,
respira en lo que es, nada reclama,
acepta cada sombra que lo nombra.
El romanticismo, en cambio, se difunta
si el sueño que persigue pierde llama
o si la vida no responde a su sombra.
Por eso uno es raíz que no se quiebra,
y el otro, un ala azul que siempre tiembla.