Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era la noche estival
y muy azul el plenilunio.
Del piano una pieza de Bach,
con sentimiento profundo,
tus dedos hacían brotar
en el salón semioscuro
mientras el bello compás,
de la música en su curso,
seguir parecía la mar
con un lánguido susurro.
Era la noche estival
cual salida de un conjuro
y del piano notas de Bach,
cual mariposas de junio,
brotabas y acariciar
con la música mi mundo
parecías, mientras más
el ensalmo era profuso
en esa atmósfera ideal
que respirábamos juntos.
Era una noche estival
que iniciara en el crepúsculo,
cuando escuchando a la mar
entonar con su murmullo
acordes suaves de vals,
en ti naciera el impulso
de obsequiarme un recital,
en el encanto nocturno,
con la dulce magia de Bach
bajo el azul plenilunio.
En esa noche estival,
la vida así lo dispuso,
que interpretaras a Bach
como sublime preludio
antes de hacer naufragar,
en mis sueños taciturnos,
tu resistencia de mar
que hasta esa noche pospuso,
que bebieras mi ansiedad
y yo comiese tus frutos.
En esa noche estival,
compartiendo un mismo pulso
los corazones, sin más,
definieron bello rumbo;
y cual ala de cristal
del albo teclado oscuro,
tu mano, con suavidad,
a la alcoba me condujo
mientras el eco de Bach
bajaba del plenilunio.
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