Neila
Poeta asiduo al portal
ENTELEQUIA
Deambulando por mi imaginación
he albergado un sentimiento amargo
representado en un rosal de rosas negras.
Sus pétalos lloraban lágrimas de sangre
y la desolación ha inundado mi alma.
¿Cuánto dolor contiene mi conciencia marchita?
He querido escapar de ese angustioso jardín
pero la maraña de enredaderas no me ha dejado huir.
Mi desconsuelo hace palpitar los retazos de mi alma subyugada
que aprieta con sus rudas cuerdas mi respiración.
Despierta, despierta
vocifero,
pero Morfeo sujeta mis párpados
mientras me sonríe con sarcasmo.
Anhelo escapar de esta prisión onírica
porque sé que el siguiente sueño es mi entierro
y conozco a los artífices que plañen sobre mi féretro.
Sus nombres son desidia e ignominia,
cadáveres putrefactos de cuencas vacías
que contemplan mi muerte como su estrella de la suerte.
Dentro del ataúd mi mente obnubilada clama salvación
pero mis palabras han sido cercenadas por los oídos de la ignorancia.
Todo acaba en ese instante en que el reloj de la mesilla
alumbra con su luz las tinieblas, anunciando el fin de la pesadilla.
En esta ocasión, no escuché su clamor.
© 2010, Neila S.P