IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Con certeza en mi espíritu,
mis pulmones han dejado de respirar,
carcomen mis adentros, mis miedos coherentes,
escupen sangre, aún moribundos,
mis segundos malditos,
que aún me aferran a la vida,
contemplándome irreparable,
he de comenzar mi último poema,
danzan las letras del agobio,
sobre una métrica oxidada,
la inundan de pesimismo,
aquellas neuronas, que son ojos colosos,
observo al tiempo, materializarse con dolor,
aquí, en mi pluma empuñada,
daño al papel,
daño al lector,
hasta que sangre empatía,
daño a los días que me dieron muerte,
y espero que nadie más nazca,
entre un mundo de ciegos asesinos.
mis pulmones han dejado de respirar,
carcomen mis adentros, mis miedos coherentes,
escupen sangre, aún moribundos,
mis segundos malditos,
que aún me aferran a la vida,
contemplándome irreparable,
he de comenzar mi último poema,
danzan las letras del agobio,
sobre una métrica oxidada,
la inundan de pesimismo,
aquellas neuronas, que son ojos colosos,
observo al tiempo, materializarse con dolor,
aquí, en mi pluma empuñada,
daño al papel,
daño al lector,
hasta que sangre empatía,
daño a los días que me dieron muerte,
y espero que nadie más nazca,
entre un mundo de ciegos asesinos.